Este poema fue un importante avance en el conocimiento y la iluminación de la realidad social por parte de un poeta.
Otras de su obras son Diálogo sobre la nobleza , Discurso sobre la poesía , y la pieza de teatro Ascanio en Alba , con música de Mozart. Parini dejó honda huella tanto por su arte como por sus valores morales.
Nació en Bosisio, Lombardía, en hogar humilde. Sus padres lo enviaron a Milán, a casa de una tía abuela de más de noventa años, quien se encargó de su educación para que fuera sacerdote. En los primeros años escolares dio escaso rendimiento: su origen campesino, la apresurada educación primaria, las desfavorables condiciones familiares y su maltrecha salud, retrasaron su desarrollo. Pero poco a poco fue distinguiéndose entre sus compañeros todos ricos y nobles, por su capacidad humanitaria y su amor a la belleza. Ya entonces escribía versos y había iniciado "el áspero camino que conduce al Parnaso", que lo llevó luego, por necesidad económica y durante algunos años, a desempeñarse como "poeta de ocasión". Fue ordenado sacerdote en 1751; aunque carente de vocación religiosa, supo mantener hasta el final de su vida la dignidad de tan humanitaria profesión.
La difusión en Italia del movimiento de la Ilustración procedente de Francia, enriqueció el contenido de su vena literaria. Mantuvo polémicas en defensa de sus ideales, y fue preceptor en casa de familias ilustres: Borromeo, Imbonati, Serbelloni; de esta última salió en 1762, a consecuencia de su enojo porque la duquesa abofeteó a una hija de la criada.
Parini vivió siempre en medio de una relativa pobreza, aceptada con orgullo y distinción. Sirvió la cátedra de Elocuencia en las Escuelas Palatinas jesuitas, y fruto de ese magisterio son los Principios de las Bellas Letras , resumen de su teoría sobre el arte y de sus juicios acerca de escritores italianos y latinos. Rodeado de amigos y discípulos falleció en Milán; dos horas antes de su muerte dictó un soneto de amonestación a los austríacos por haber invadido esa ciudad.