Marta Castegnaro
Compositor alemán, nacionalizado inglés. Su producción es inmensa; compuso cerca de 40 óperas; la edición de sus obras completas cubre cien volúmenes. Con especial predilección por la ópera y el oratorio -a los que aportó un soberbio esplendor-, compuso concerti grossi, conciertos y fantasías para órgano, suites, fugas y oberturas. Es un músico de síntesis: con el modelo contrapuntístico protestante alemán y el bel canto italino, filtrados por su robusto temperamento musical, logró un arte noble y amplio. Contemporáneo de Bach (aunque difícilmente existan dos personalidades más opuestas en cuanto a estilo y aspiraciones), Haendel representa no solo una de las cimas de la época barroca, sino también de la música de todos los tiempos.
Nació en Halle. Fue discípulo del organista Zachau; sus progresos fueron tan evidentes que a los 17 años fue nombrado organista de la catedral, y poco después, violinista de la Opera de la corte de Hamburgo; allí se relacionó con Keiser, un compositor que le introdujo en los secretos de la composición para el teatro. En 1705 estrenó con buen suceso su primera ópera, Almira .
Viajó a Italia en 1706 y se familiarizó con el estilo italiano. Las óperas Rodrigo y Agripina y el oratorio La Resurrección son de esta etapa. Visitó Alemania y al regresar fue nombrado maestro de capilla de la corte del Elector de Hannover, puesto que dejó para trasladarse a Inglaterra, donde destacó como autor de óperas italianas. El triunfo que obtuvo lo indujo a establecerse en Londres a partir de 1712. El Elector de Hannover fue coronado rey de Inglaterra con el nombre de Jorge I, y ello se tradujo en prosperidad para Haendel.
Sin embargo, en 1730 la situación con el público cambió por intrigas políticas y disputas con los divos. Volcó entonces su esfuerzo creativo en la composición de oratorios y de 1741 es El Mesías , su obra más famosa, la que, superando modas y épocas, se mantiene en el repertorio mundial como primerísima en su género.
Haendel ayudó a dos importantes instituciones filantrópicas: una en favor de los músicos pobres o viejos, y otra para niños abandonados, en cuyo beneficio dejó en propiedad el autógrafo de El Mesías y prácticamente la exclusiva de las ejecuciones. De carácter autoritario y colérico, tuvo muchos enemigos; pero ninguno de ellos atacó nunca su moralidad ni su vida privada, que permanecieron intactas y sin sombras. En sus últimos años quedó ciego.
Falleció en Londres.