Su primera obra literaria fue una traducción de los Diálogos de amor de León Hebreo. Se le deben tres textos fundamentales, escritos en excelente prosa castellana, pese a que su lengua vernácula fue el quechua: Historia de la Florida , Comentarios reales de los incas (obra por la que figura entre los primeros historiadores de América nacidos en el nuevo continente y entre los escritores más famosos de la literatura americana colonial) e Historia general del Perú . Son ellas excelentes evocaciones del antiguo Perú, y constituyen un alegato en defensa de las razas vencidas.
Como historiador, pocos han tenido mayores facilidades que él, pues su madre y sus parientes mayores -cuya ocupación se reducía a relatar las grandezas de sus antepasados- le informaron de todo cuanto sabían. Es por ello que, a menudo, sus textos toman un tono de acusación contra los conquistadores, en reproche por haber trabajado para destruir la cultura de los incas. Del bando contrario también obtuvo fidedigna información pues en casa de su padre se reunían muchos españoles que narraban sus hazañas en el Nuevo Mundo.
Es un verdadero artista , y en su obra hay antecedentes de la novela histórica y de la biografía novelada; se interesó por ser veraz, aunque no vaciló en relatar lo que le contaban , sin buscar mayor confirmación; acerca de la cultura de sus ancestros, escribió con gran precisión .
Educado en Perú, en su infancia y juventud recorrió el imperio incaico y recogió gran número de noticias y tradiciones. Tenía 21 años cuando murió su padre. Este le dejó el dinero necesario para continuar su educación en Europa.
En 1560 viajó a España y se alistó en el ejército; en Granada luchó contra los moriscos bajo el mando de don Juan de Austria. No habiendo encontrado en la corte española el ambiente que anhelaba, renunció a las armas y se consagró a estudios de filosofía e historia, y a la apasionada defensa de su sangre, de su alma y de su raza, en cuanto tenían de incaico, de español y de religioso. Falleció en Córdoba, España.