Como compositor, partidario del nuevo estilo musical, contribuyó poderosamente al movimiento romántico. Anhelando incorporar la inspiración literaria a la música, inventó el poema sinfónico, que ciñe la idea poética a la forma musical. Acabó con la armonía tradicional al dar vigencia a los acordes más insólitos. La importancia de sus composiciones para las futuras escuelas nacionales que valoraron el folclor y para el impresionismo , fue decisiva.
Nació en Raiding, hijo de un capataz agrícola aficionado a la música, con quien aprendió los rudimentos del piano. Ya en su infancia mostró grandes dotes y obtuvo una pensión que le permitió trasladarse a Viena.
Estudió con Czerny, quien al poco tiempo renunció a cobrar las lecciones, admirado por los rápidos progresos del alumno. Salieri lo inició en la armonía, y en 1823, tras haber suscitado la admiración de Beethoven en un recital público, viajó a París.
A los 14 años estrenó su primera ópera, Don Sancho y compuso sus primeros estudios para piano.
Al producirse la revolución de 1830 abrazó los ideales del sansimonismo, que convivieron en él con una tendencia al misticismo religioso. Adquirió gran popularidad en los medios intelectuales parisinos; Chopin, Heine, George Sand y Delacroix fueron sus amigos. Efectuó giras como concertista, con éxitos clamorosos . En 1845 dirigió en Bonn los festivales en honor de Beethoven. Fue maestro de capilla en Weimar y dio un impulso extraordinario a la música alemana; dio a conocer a Wagner, presentó obras de Berlioz y de Saint-Saens, e interpretó a Schubert, Schumann y Mendelssohn. De esta época son sus más grandes poemas sinfónicos.
Posteriormente pasó a Roma, ingresó en la orden franciscana y compuso gran cantidad de obras religiosas. Cuando Wagner se unió a su hija Cósima Liszt (que para ello se divorció de su esposo Von Bulow), se produjo una ruptura entre los dos genios musicales; varios años después hubo reconciliación , y Liszt falleció en Bayreuth.