Uno de los más sobresalientes médicos de Costa Rica; llevó a cabo una magnífica labor humanitaria y científica, consagrando su existencia a mejorar las condiciones de salud de los habitantes de Guanacaste.
Su biógrafa dice: "Su constitución física le permitió gran resistencia para el trabajo; hombre incansable , viajaba a pie a toda hora, ahí dónde fueran necesarios sus servicios profesionales, de día o de noche, sin demostrar impaciencia ni contrariedad; lluvia o sol no lo detenían, y permanecía en vela al lado de los enfermos graves, horas tras horas, auxiliándolos".
En reconocimiento a los grandes méritos de su desempeño profesional, la Caja Costarricense de Seguro Social bautizó con su nombre el Hospital de Liberia . Nació en Liberia, en familia originaria de Jinotepe, Nicaragua. Cursó la primera enseñanza en la Escuela Ascensión Esquivel de su ciudad natal; en 1915 ingresó al Liceo de Costa Rica, donde obtuvo el bachillerato en Ciencias y Letras: apreciando sus brillantes condiciones intelectuales y humanas los profesores Nicolás Montero, Juan Dávila y Emel Jiménez lo estimularon a continuar su preparación académica.
Decidido a convertirse en médico, en 1922 viajó a Alemania ; la situación del país no le fue propicia y se trasladó a Cataluña.
En la Facultad de Medicina de la Universidad Condal de Barcelona se graduó de médico y cirujano. Para ampliar sus conocimientos y lograr una especialización, estudió luego en Madrid.
Posteriormente realizó una gira por Italia y Suiza; en la Sorbona de París se especializó en ginecología y obstetricia . Interesado en las investigaciones que sobre enfermedades tropicales se llevaban a cabo en Inglaterra, estuvo por algún tiempo en Londres.
Volvió a Costa Rica en 1930, se incorporó a la Facultad de Medicina en 1931 y comenzó a prestar servicios como médico oficial en Liberia y Bagaces. En 1946 fue elegido diputado y sirvió el cargo durante dos años. Entre 1955 y 1960 dirigió en varias ocasiones el Hospital de Liberia; también atendió los servicios médicos en el cantón de Carrillo. Falleció en Liberia.
De este eminente médico se cuentan dos anécdotas que retratan su excelsa calidad humana: fue dueño de una farmacia que tuvo que terminar actividades porque el doctor Baltodano no cobraba las medicinas a los enfermos de escasos recursos económicos. Y, el día de su boda, por asistir en el parto a una mujer de un barrio alejado de la ciudad, tuvo un significativo retraso que puso muy nerviosos a la novia e invitados.