Nació 1852
Murió 1919
Profesión: científico
Nacionalidad: alemana
Uno de los más notables investigadores en el ámbito de la química orgánica, Emil Fischer se especializó en el estudio de los glúcidos, de su constitución química y de su isomerización.
Por la trascendencia de tales trabajos le fue concedido el premio Nobel de Química en 1902. Con su descubrimiento del veronal (así denominado porque las noticias del buen resultado de los ensayos realizados sobre el producto le llegaron cuando se encontraba en Verona, Italia) creó una nueva clase de medicamentos, los barbitúricos, grupo de hipnóticos muy ampliamente utilizados; son narcóticos y crean hábito.
En pequeñas dosis provocan un sueño reparador del que puede despertarse fácilmente, ya que deprimen los centros cerebrales superiores; en grandes dosis originan una narcosis o inconsciencia profunda pues primero deprimen los centros cerebrales inferiores, luego los espinales y finalmente los bulbares. Su modo de actuar en el animal y en el hombre ha sido objeto de amplias discusiones. En Estados Unidos, donde se consideran oficialmente drogas creadoras de hábito, es obligatoria la inscripción de una advertencia en este sentido en las etiquetas de todos los medicamentos que contengan barbitúricos.
Al incorporarse a la farmacología un nuevo grupo de medicamentos, llamados ataráxicos o tranquilizadores, que producen una sensación de paz sin los efectos tóxicos secundarios de los barbitúricos, el uso de éstos ha disminuido en todo el mundo. Además, Fischer demostró que las proteínas están compuestas por cadenas de aminoácidos, y que la acción de los enzimas es específica.
Nació en Euskirchen, Renania. Llevó a cabo sus estudios en las universidades de Bonn y Estrasburgo; fue discípulo de Kekulé y de Bayer. Después de haber sido ayudante de Bayer en Munich, dirigió la sección analítica del laboratorio de la academia de la ciudad. En 1882 obtuvo la cátedra de química de la Universidad de Erlangen, en 1885 la de Wurzburgo, y en 1892 sucedió a Hofmann en la de Berlín, donde estableció un gran instituto químico. En Munich realizó el primero de una serie de importantes trabajos de investigación sobre los colorantes: descubrió la malaquita verde, materia colorante artificial derivada del trifenilmetano.
Uno de sus biógrafos dice: "En sus manos parecía no haber sustancia alguna, por compleja que fuera, que no pudiera ser analizada y formada de nuevo por síntesis; descomponía la molécula en sus átomos, y luego obligaba a estos átomos a regenerar otra vez la molécula".
Además del Nobel, recibió el premio Davy de la Real Sociedad de Gran Bretaña. Fue miembro de la Academia de Ciencias de Alemania desde 1910, pero cinco años después se le anuló la elección porque fue uno de los 93 intelectuales que firmaron el célebre Manifiesto de 1914. Falleció en Berlín. Había publicado una Guía para la obtención de preparados orgánicos que fue muy utilizada por los estudiantes.