Wolfgang Amadeus Mozart
Es uno de los pocos grandes genios musicales de la Humanidad. Su producción es admirable tanto por la calidad como por la extensión. Comprende más de 600 obras.
Autor de cerca de 50 sinfonías, muchos conciertos y sonatas, música de cámara, misas y réquiem, la mayor gloria la debe a sus óperas, en ellas aplica una inmensa técnica a la orquesta y a las voces, especialmente a las femeninas: La flauta mágica, Las bodas de Fígaro, Don Juan, Cosi fan tutte.
Mozart, con inspiración inagotable, máxima expresividad y técnica insuperable, dominó totalmente todas las formas de su época.
Logró la fusión de la ópera italiana y el sinfonismo alemán, todavía en su aurora. Asimiló todas las corrientes en boga y alcanzó la cima absoluta del clasicismo vienés, consiguiendo una tensión expresiva muy cercana al romanticismo. En la música sinfónica su aporte fue extraordinario. A su música religiosa supo conferirle un aire especial de ternura devota.
Era un hombre de carácter sencillo, franco y espontáneo, extraordinariamente generoso. Nunca ganó mucho dinero, pero lo poco que tenía solía compartirlo con los necesitados. Siempre fue pobre; tuvo épocas de verdadera miseria.
Hijo de un excelente compositor, nació en Salzburgo. Fue un niño prodigio. Desde los 3 años manifestó su fabulosa disposición para la música; a los 5, después de haber compuesto pequeños estudios, ofreció en la Universidad de Salzburgo su primer concierto público. A los 6 años, junto con su padre y hermana, realizó una gira por Austria y Alemania; un año después se presentó exitosamente en París.
Viajó a Londres; allí, alternando los conciertos con la composición y el estudio, permaneció hasta 1765. Aprendió órgano y violín e inició la composición de dos sinfonías.
Cuando regresó a Viena en 1769, fue recibido por la corte, y el emperador José II le pidió que compusiera y dirigiera una ópera; así nació La finta simplice. Tuvo su primer gran éxito popular con Bastien und Bastienne. Pasó a Italia. Luego se estableció en París con su madre y allí vivió hasta que ella murió.
El regreso a Austria le trajo amarguras y disgustos, ocasionados por la envidia y por su independencia de carácter, pero la amistad y los consejos de Haydn fueron un lenitivo. Casado desde 1782 con Constanza Weber, fue designado compositor de la corte imperial en 1789.
Su salud se hallaba muy resentida; una fiebre maligna que le provocó alucinaciones y temores (a pesar de lo cual continuó componiendo su inmortal Misa de réquiem), lo llevó a la tumba cuando solo tenía 35 años. Fue enterrado pobremente, en un día de tormenta, en las fosas comunes del cementerio de Salzburgo.