Poeta y crítico de arte francés. Precursor del simbolismo y de las tendencias artísticas de vanguardia del siglo XX.
Muchos le consideran el primer poeta de la modernidad, fundador de la tradición poética contemporánea y uno de sus máximos teóricos. Su poesía, intensa, música en palabras, estallido de imágenes exóticas, llevó a la literatura francesa "un nuevo estremecimiento", según afirmara Víctor Hugo. Su obra, defensora del concepto de "poesía pura", se caracteriza por la perfección del estilo y la precisión, casi matemática, de sus metáforas. Toda ella presenta un conflicto constante entre el bien y el mal, entre ética y belleza. Las flores del mal , su libro más representativo, le condujo ante los tribunales por haber sido considerado obsceno, blasfemo y una amenaza contra la moral pública; los versos de esta colección se centran en la descripción del mal, en la apología de lo satánico y en el tratamiento del hombre como ser miserable y perverso, y del cuerpo como instrumento para todo tipo de vicios.
Uno de sus biógrafos consigna: "Baudelaire lo miró todo como si todo le engañase y como si cada cosa entrañase un peligro... Miró la vida con una pasión desenfrenada que tendía a transformar árboles, flores, mujeres, el universo entero y el mismo arte, en algo pernicioso". Fue admirador y uno de los mejores traductores de las obras de Edgar Allan Poe y de Thomas de Quincey.
Nació en París. Niño de gran sensibilidad y huérfano de padre, nunca llegó a superar el trauma que le produjo un nuevo matrimonio de su madre con el comandante Aupick; esta situación le hizo caer en una corriente morbosa psicológica. Alumno brillante, estudió en Lyon y en París. Inclinado a la vida bohemia, en 1841 su padrastro lo envió a un largo viaje por las Antillas. Cuando volvió a Francia retornó a sus anteriores costumbres desordenadas; mantuvo relaciones escandalosas con Jeanne Duval, hermosa mulata que le inspiró algunas de sus brillantes y controvertidas poesías, y le contagió la sífilis. Otras de sus amantes fueron Marie Daubrun y Mme. Sabatier. Disipó la pequeña fortuna que había heredado en licor, narcóticos y mujeres, y así arruinó su vida.
Crítico de arte, escribió Salón de 1845, Salón de 1846 (texto que llevó a la fama a Delacroix) y Salón de 1859 , en que impuso su concepción de la estética moderna. Pionero en crítica musical, apoyó la obra de Wagner. Escribió una novela lírico-autobiográfica, Fanfarlo , y también Los paraísos artificiales (donde aparece el célebre poema Sobre el vino y el hachís ), y El spleen de París . Afásico y paralítico, murió en la pobreza a los 46 años, víctima de una enfermedad degenerativa provocada por su alcoholismo y drogadicción.