Torero español, cuyo verdadero nombre era Antonio Mejías Jiménez. Integrante de una de las dinastías más importantes de la historia de la tauromaquia. Su padre, Manuel Mejías Rapela, tomó el apodo de Bienvenida en honor de su pueblo natal, y supo transmitir el saber taurino a sus cinco hijos: Manuel, Pepe, Ángel Luis, Juan y Antonio. Aún cuando todos fueron excelentes en la profesión, el más sobresaliente fue Antonio, tanto por el valor que demostraba ante el astado como por la inconfundible naturalidad de su desempeño. En varias ocasiones realizó la proeza de estoquear él solo a los seis toros.
Nació en Caracas, Venezuela. Tomó la alternativa de manos de su hermano Pepe, banderillero formidable, en Madrid, en 1941. Un año más tarde sufrió una grave cornada. En los años siguientes, con gran éxito, actuó en América durante varias temporadas. En procura de rehabilitar y dar mayor brillo a la fiesta brava, en 1952 inició una intensa campaña para poner fin al "afeitado", o sea a la costumbre de despuntar los cuernos de los animales; esta campaña atrajo hacia el muchos disgustos y adversidades.
Tuvo un triunfo extraordinario en la plaza de Salamanca cuando, en 1957, estoqueó cinco de los seis toros que debía compartir con sus compañeros de faena. Igual éxito alcanzó en Málaga, pero esta vez con penosas consecuencias pues sufrió graves lesiones óseas en la pierna derecha. En 1958 toreó 24 corridas y, en Madrid, resultó herido. Estas lesiones no interrumpieron su carrera y continuó colocando su nombre en las más importantes plazas de España.
En 1966 anunció su retiro de los ruedos. Regresó a ellos cinco años después para torear a beneficio de los damnificados por un terremoto en Perú, y continuó haciéndolo por tres temporadas más. En esta segunda etapa de su carrera logró grandes tardes de triunfo, la más memorable en Sevilla, en 1973. Un año después se retiró definitivamente, mas continuó frecuentando los toros como espectador y participando en presentaciones privadas. En 1975, cuando asistía a una "tienta" de vaquillas en El Escorial, encontró la muerte volteado por una res que le ocasionó una lesión medular. Falleció en Madrid.
Su biógrafo dice: "Hombre de convicción religiosa y sentimientos muy humanos, su toreo fue una mezcla de arte, belleza, seriedad y valor. Aunque su forma de torear fue discutida por algunos aficionados, nunca se puso en duda su seriedad, su entrega y su honradez profesional".