Bogotá, 2 may (EFE).- El ex jefe de la policía secreta colombiana en la frontera con Venezuela Jorge Enrique Díaz, asesinado hace dos semanas en territorio venezolano, iba a detener en ese país a un guerrillero del ELN, informó hoy la revista "Cambio".
El semanario indicó que Díaz, ex director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, policía secreta) en Cúcuta, en la frontera con Venezuela, al parecer debía detener en este último país a Ramiro Vargas, uno de los cabecillas del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Un episodio similar ocurrió en diciembre pasado cuando oficiales colombianos arrestaron en Caracas a Rodrigo Granda, considerado el "canciller" de la organización guerrillera Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El hecho provocó una crisis diplomática entre los dos países, ya que Venezuela acusó a las autoridades de Colombia de violar su soberanía, secuestrar a Granda y hacerlo aparecer como detenido en Cúcuta.
Jorge Enrique Díaz, ex director del DAS en Norte de Santander, departamento del que es capital Cúcuta (600 kilómetros al nordeste de Bogotá), fue hallado muerto y con señales de tortura el pasado 17 de abril cerca de La Fría (Venezuela) junto con el sargento José Celis y otro militar no identificado.
"La idea era capturar a Vargas y traerlo a Cúcuta, como se hizo con Rodrigo Granda", declaró a la revista una fuente militar.
Agregó que se trataba de Ramiro Vargas, quien ha actuado como delegado internacional del ELN en reuniones exploratorias de paz celebradas en Cuba.
"Quedaba muy complicado decir que el suboficial estaba en esa misión por temor a otra confrontación diplomática" con el gobierno de Hugo Chávez, dijo otra fuente citada por la publicación.
Agregó que Díaz se convirtió en informante de las autoridades tras salir del DAS y ofrecía información sobre insurgentes colombianos escondidos en Venezuela, gestión por la que cobraba "buen dinero".
Las mismas fuentes afirmaron que el ex detective fue traicionado por un desconocido que lo entregó al ELN.
Las relaciones entre los dos países, que comparten una frontera de 2.219 kilómetros de extensión, sufren frecuentes tensiones, debido a la presencia de guerrilleros colombianos en la frontera.
Además, el gobierno colombiano le recrimina al venezolano la supuesta acogida a los guerrilleros y este último critica al primero por permitir que el conflicto desborde las fronteras. EFE
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