Edificios destrozados en su totalidad, maquinaria arruinada por el agua, materia prima y producto terminado inservibles y pérdidas por más de ¢300 millones es la herencia que le dejó el huracán César a la finca La Lucha, el pasado domingo, 28 de julio.
Así lo confirmó ayer Mariano Figueres, hermano del presidente José María Figueres, en una entrevista con La Nación al referirse a los daños que causó en esta propiedad el fenómeno climático.
Entre las pérdidas hay 120 toneladas de fribra de cabuya, valorada en ¢12 millones, así como una planta hidroeléctrica, en la que se invirtieron ¢16 millones. Los generadores de energía de la planta se quemaron pues, en el momento en que se inundó, estaban trabajando.
Sin embargo, el hermano del Presidente desmintió la versión que ha circulado en el sentido de que el mandatario corrió el riesgo de ser arrastrado por la corriente al tratar de rescatar a unos trabajadores de la fábrica.
"José María no tuvo ningún accidente. Lo que sucedió fue que tuvo que mojarse para poder cruzar el río que se desbordó aquí, en la finca. Pero no sucedió nada", afirmó Mariano Figueres.
"Es una chispita del oficio, un poco de agua más de la cuenta, pero aquí estamos", dijo José María Figueres al ser consultado sobre el percance.
En la finca La Lucha se procesa la fibra de cabuya y todos los productos derivados de ella, así como bolsas plásticas. En esta propiedad también funcionaba, desde hace menos de un año, una pequeña planta hidroeléctrica generadora de energía, la cual era vendida al ICE.
Readecuar deuda
Mariano Figueres indicó que firmarán un documento con el Instituto Nacional de Seguros con el fin de reanudar los trabajos en las fábricas para darles el servicio lo más pronto posible a los clientes de ellos y así poder cumplir con las deudas que tienen con los bancos y los proveedores.
Asimismo, sobre los créditos con las entidades financieras estatales hablarán con los funcionarios correspondientes con el fin de readecuar las deudas --20% de los activos del Grupo-- y así salir adelante.
"La paralización por tres semanas --tiempo estimado que tomará la reanudación de labores-- le costará a la empresa aproximadamente ¢100 millones", estimó Mariano Figueres.