Cuerpos juveniles y flexibles que se debaten entre las sensaciones que los abrasan y las restricciones que impone la sociedad llenarán de imágenes de danza el escenario del Teatro Nacional, a partir de hoy y por todo el fin de semana.
Con estas escenas El juego de la inocencia, nueva coreografía del grupo Danza UNA, irrumpe en el escenario artístico nacional con una propuesta que integra la danza, el teatro, la música y el vídeo.
El montaje, el cual está basado en la obra poética Despertar de primavera, del alemán Frank Wedekin, muestra a los adolescentes en su despertar de las sensaciones, con todas las dudas, inquietudes y contradicciones propias de esa etapa de la vida, comentó Carlos Ovares, coreógrafo titular de Danza UNA.
Primero, la música sacudirá los recuerdos; después, los cuerpos de los 11 bailarines hablarán de emociones y, posteriormente, un vídeo compuesto de cuatro escenas, de minuto y medio cada una, contará una historia que reafirmará la coreografía.
"Lo ideal es que el espectador pueda sentir sensaciones y que recuerde su propia adolescencia, que se transporte en la memoria hasta esa época y sueñe. Quiero que los espectadores se identifiquen para que puedan integrarse a la obra", aseveró el coreógrafo.
Historias
El juego de la inocencia muestra diferentes secuencias de movimiento, en las que se muestra desde el amor adolescente plenamente idílico hasta un enamoramiento más violento y desgarrador.
El vídeo que acompañará el baile es una producción de Gustavo Fallas, en la cual actúan Ischtar Yasin y Carlos Ovares. "El vídeo es una parte más. Ninguna de las artes tapa a la otra, cada una alza su voz y todas se unen para hablar del mismo tema", expresó Ovares.
La música es una composición del artista nacional Carlos Escalante para este espectáculo.
Integración
Esta coreografía es el estreno de Carlos Ovares como coreógrafo titular de Danza UNA pues su anterior presentación fue una obra de repertorio, Cualquier historia natural (ganadora del premio nacional Aquileo J. Echeverría en 1994), hace unos meses.
Ovares empezó a trabajar con este grupo en febrero de este año, cuando Elsa Flores, coreógrafa anterior, fue designada como directora de la Escuela de Danza de la Universidad Nacional.
Oscar Córdoba, Zoila Alvarado, Karol Marenco, Karla Morales, Teresita Campos y Floribeth Richmond son los seis bailarines de planta de Danza UNA que participan en esta coreografía; además danzan con ellos los aspirantes Erick Jiménez, María Jesús Picher, Carlos Soto, Elsa Fournier y la bailarina invitada Karina Latortue.
Ovares fue bailarín de Danza Universitaria; estudió Artes Dramáticas en la Universidad de Costa Rica y, después, se especializó en coreografía y danza contemporánea en España y Austria.
Algunas de la novedades que intrudujo este bailarín son una mayor creación y relajación de los bailarines pues, para él, los movimientos deben salir de manera más tranquila y espontánea.
El estilo de Ovares implica teatralizar el movimiento y que los movimientos sean cotidianos y naturales.
Dentro de unos meses, Danza Una empezará su gira por las provincias e iniciará un proyecto de un espectáculo de danza para niños, con la asesoría de la escritora Mabel Morvillo.
Nostalgias de juventud
Espectáculo: El juego de la inocencia.
Grupo: Danza UNA.
Días: 2, 3, 4 y 5 de julio, 8: p.m.
Lugar: Teatro Nacional.
Precio: ¢1.000, general, y ¢500, estudiantes con carné.
Dirección: Carlos Ovares.
Producción: Alvaro Marenco.