¿Un grupo de abuelas desnudas en un calendario? No, no hay que levantar la ceja ante la noticia que circuló el lunes 26 sobre un grupo de señoras brasileñas que decidieron participar como modelos desnudas en un calendario del 2006.
Y es que ellas son las últimas, pero no las únicas, en adoptar la peculiar iniciativa con fines benéficos.
Las brasileñas se motivaron tras observar la película Chicas de Calendario , que la cadena HBO estrenó este mes en Latinoamérica.
Lo cierto es que, tanto las mujeres maduras brasileñas como las actrices de la película, se inspiraron en una historia real ocurrida en 1999 en un pueblo de Inglaterra llamado Rylstone.
Pero antes de que esa historia fuera llevada al celuloide, ya el caso de las integrantes del Instituto de la Mujer de Rylstone se había convertido en un caso sensacional para los medios de comunicación británicos y no tardó, como era predecible, en aparecer en la prensa del resto de Europa y Estados Unidos.
Aunque su pretensión inicial fue vender 500 calendarios, para el 2003 las ventas superaban las 300.000 copias y habían recaudado casi 600.000 libras esterlinas (unos ¢517 millones).
Todo comenzó en aquel tranquilo e ídílico pueblo de verdes paisajes, cuando Angela Baker, integrante del Instituto de Mujeres -que se reúne semanalmente para organizar obras de beneficencia, concursos de manualidades y actividades religiosas-, pierde a su esposo, John Baker, por una leucemia fulminante.
En pleno duelo, surge la misma disyuntiva de todos los años en el Instituto: el temario del calendario que se editaría para el 2000. Tricia Stewart, íntima amiga de Baker y "revoltosa" líder del grupo, es quien tiene la ocurrencia de organizar a sus compañeras para hacer un calendario diferente (estético y de buen gusto, eso sí) en el que, cada mes, aparezca una de ellas realizando las típicas labores hogareñas. solo que sin ropa.
En principio pretendían venderlo a familiares y amigos y donar las ganancias al hospital donde había convalecido Baker.
Tras contagiar de entusiasmo a sus compañeras y vencer la reticencia de las jerarcas administrativas del Instituto, Tricia y Angela llevan a cabo su proyecto. Cuando el grupo logra publicarlo, en 1999, todo toma un giro inesperado: en pocos meses estaban en la primera página del New York Times y en los programas Today Show y 20/20 de la CBS , así como en la revista People.
Como era de esperarse, Hollywood no pestañeó ,y para el 2003 se estrenó en el cine Calendar girls ( Chicas de calendario ), cuya dirección estuvo a cargo de Nigel Cole, quien obviamente se entrevistó varias veces con las protagonistas originales antes de echar a andar la cinta.
"Eran divertidas, no eran nada conservadoras ni torpes. Todas andaban en los 50, por lo que fueron adolescentes en los años 60, la década de la liberación sexual", razonó en una entrevista para el sitio web todocine.com.
La película ha recibido diversas nominaciones, entre ellas la de Helen Mirren (actriz principal) a la mejor actriz de los Premios de Cine Europeo 2003 y al Globo de Oro 2004.
Pero, mientras que las mujeres de Rylstone se van convirtiendo en historia, la película ha motivado a grupos similares a repetir la singular aventura.
Es donde volvemos al caso más reciente, el de las 12 señoras brasileñas de entre 53 y 82 años que posaron desnudas para un calendario del 2006 que saldrá a la venta el mes próximo. Su propósito es recaudar fondos para un hospital de niños con cáncer.
La iniciativa partió de la abogada Gilda Bezerra de Melo Ribeiro, de 60 años, casada hace 37, con dos hijos y una nieta, quien trabaja como voluntaria del Instituto de Oncología Pediátrica de Sao Paulo, y fue apoyada por otras mujeres mayores que participan en la misma obra.
Al igual que las damas originales, ella tuvo que vencer algunos obstáculos. "Inicialmente hubo cierta resistencia del hospital por temor a que las fotos perjudicasen la imagen de la institución, pero después de que vieron la película, todos estuvieron de acuerdo", aseguró Bezerra al diario Folha de Sao Paulo.
En las fotos, las señoras brasileñas aparecen sin ropa pero cubriendo las partes íntimas con ramos de flores, en poses discretas y sobrias, sobre un fondo blanco.
"Me quité la ropa por la causa", dijo la mayor del grupo, Margarida Giusti, de 82 años, viuda, con hijos, nietos y bisnietos.
De las 26 voluntarias que aceptaron participar en el calendario, al final 14 desistieron por la oposición del esposo o los hijos, y de las 12 que finalmente se dejaron fotografiar, una no autorizó la publicación porque le faltan dos años para jubilarse como empleada pública y temía alguna sanción de sus superiores.
Por eso, en diciembre solo aparecerá estampada una flor.
Según las voluntarias, el fotógrafo Gui Paganini fue muy cariñoso durante las sesiones y (una vez más, parodiando la película) solo entraba al estudio cuando ya estaban en la posición ideal para las fotos.