
Berlín. AFP El ambiente fue pesado ayer miércoles en el Festival Internacional de Cine de Berlín, que presentó en competencia tres filmes proponiendo cada uno una visión diferente de la desgracia: un amor que se convierte en tragedia (la alemana Sehnsucht ), una pareja destruida por la droga ( Candy) y el irresistible ascenso de la mafia ( Romanzo criminale ).
Sehnsucht (Nostalgia , en alemán), de la realizadora Valeska Grisebach e interpretada por actores aficionados, es una de las cuatro películas que compiten por Alemania en el certamen, se desarrolla en la región poco opulenta de Brandemburgo, en el este, alrededor de Berlín, y fue acogida con bastante reserva por la crítica en el pase de prensa previo.
Romanzo Criminale, de Michele Placido, único filme italiano en la carrera por el Oso de Oro y los Osos de Plata del festival, propone un cuadro sin tapujos de la ascensión irresistible de un grupo de mafiosos de Roma en la década de 1960.
Tres jóvenes delincuentes, El libanés (Pierfrancesco Favino), El glacial (Kim Rossi Stuart), y El dandy (Claudio Santamaría) secuestran a un rico empresario y lo asesinan, pero cobran pese a todo un rescate que invierten en el mercado de la cocaína.
Los dividendos de este capital les permiten poner en pie una organización inescrupulosa que elimina a todos sus competidores y se alía con la mafia.
Por otro lado, el comisario Scialoja (Stefano Accorsi) se aventura en una peligrosa relación con la prostituta Patrizia (Anna Mouglalis), quien es al mismo tiempo la amante de El dandy.