Milán. El lanzamiento de la colección de ropa de hombre del Emporio Armani para el verano de 1999 fue igual que "una premiére de Hollywood", dijo el actor Arnold Schwarzenegger.
"Asiste todo el mundo, los periodistas hacen preguntas y el productor está un poco nervioso, el que, en este caso, es el señor Giorgio Armani", agregó el astro del cine en el desfile realizado el lunes pasado.
Confesó al mismo tiempo que era la primera vez que asistía a un evento como éste.
Armani montó el espectáculo sobre una larga pasarela construida sobre una plataforma en un inmenso galpón convertido en discoteca donde el pasado industrial de Milán se encontraba con su afluente y hedonista presente. Luego los 1.500 asistentes bailaron, comieron pasta y bebieron vino.
La colección misma mezcló trajes bastante clásicos con una amplia gama de shorts sueltos, pantalones y hasta saris de telas claras que lucían como si fueran hechos para usarlos en vacaciones en un exclusivo balneario playero de moda.
Para la ciudad, hubo trajes tradicionales con uno, tres o cuatro botones, así como indumentarias estilo piyama que son lo más informal que un hombre se puede poner y de todas formas estar "vestido".
Los trajes y las chaquetas eran lo más simples posibles, con mínimo o ningún forro o costura, a menudo usados con sandalias.
La "camisa como alternativa a la chaqueta" hizo varias apariciones, una en un impactante tono blanco.
En cuanto a piezas separadas, hubo suaves pantalones estilo militar usados con amplias camisetas sin manga color durazno, camisas transparentes con trajes o pantalones, o pequeños chalecos de hilo.
Los shorts estaban aparejados con chaquetas cortas y largas en modelos que recorrieron la pasarela sin zapatos.