Después de meses o años de visitas a diferentes especialistas e incontables tratamientos, ¿no ha encontrado la respuesta a lo que le pasa, o le han sugerido que todo lo que siente está en su cabeza?
El doctor William G. Crook, autor del libro Manual de la conexión con el hongo ( The Yeast Connection Handbook ), quizá tenga la respuesta que busca. Según sus palabras, la historia típica de estas pacientes es el haber sido tratadas por sintomatología múltiple sin solución.
Según Crook hay una estrecha relación entre el hongo cándida y la historia clínica de estas pacientes.
Usualmente se trata de mujeres que han recibido tratamientos múltiples con antibióticos, sufren de fatiga, depresión, infecciones vaginales frecuentes, dolor de cabeza, problemas digestivos como flatulencia, ansiedad por comer azúcar, infecciones urinarias frecuentes, dolor en el coito y disfunción sexual, entre otros problemas.
Crook menciona la dificultad de muchos médicos para hacer el diagnóstico correcto, porque los síntomas son muy variados y pueden ser atribuidos a diferentes padecimientos.
Parte de nuestra flora
La Cándida Albicans es un hongo oportunista que normalmente habita en la boca, garganta, intestinos y tracto genito-urinario y es parte normal de la flora intestinal.
En una persona sana, la cándida se cuenta por millones y se controla bien, con un sistema inmune que trabaje adecuadamente.
Puede proliferar y producir enfermedad en las siguientes condiciones: después de un tratamiento con antibióticos (reducen la cantidad de flora beneficiosa intestinal que normalmente mantiene el control de la cándida), dietas elevadas en azúcares, desbalance hormonal que puede presentarse durante el embarazo, por pastillas anticonceptivas y enfermedad tiroidea (niveles normales de hormonas se necesitan para mantener el balance de la bacteria intestinal amigable).
El descontrol también puede ser producido por parásitos intestinales (pueden destruir la bacteria intestinal normal), cualquier condición que comprometa la función del sistema inmune (cáncer o sida), diarrea crónica, constipación, alcoholismo (el alcohol disminuye la cantidad de bacteria intestinal normal), toxinas, estrés, enfermedad celiaca y tratamientos prolongados con esteroides, antiinflamatorios, antiulcerosos o bloqueadores de la producción del ácido en el estómago.
Peligro de infecciones
Si la cándida se torna patológica, por cualquiera de las condiciones enumeradas, puede producir infección e invadir la mucosa intestinal, dejando huecos microscópicos que permitirán el paso de toxinas, partículas de alimento, bacterias y la cándida misma, al torrente sanguíneo.
En muchas personas, esta condición es el origen de alergia a alimentos y a toxinas del medio ambiente.
Han sido publicados numerosos artículos en revistas médicas que impugnan la hipótesis de que la cándida es la causa de estos padecimientos; sin embargo, en los últimos 15 años más y más médicos han seguido la normas del doctor Crook para tratar a estas pacientes, con resultados extraordinarios.
El tratamiento incluye medicamentos para tratar la cándida, una dieta sin azúcares refinados, suplementos nutricionales, control de la exposición a químicos, ejercicio, la identificación de sensibilidad a alimentos y apoyo psicológico.
Entre los suplementos recomendados están vitaminas y minerales, ácidos grasos esenciales (omega 3 y 6) y dependiendo del caso, se agregan algunos otros como probióticos ( Lactobacilus Acidófilus y bífidobacteria), Coenzima Q10, Gingko biloba, ajo, Echinacea, bromelia, extracto de semillas de uva y otras hierbas.
Dieta: factor importante
Serán eliminados de la dieta todos los azúcares refinados como cereales azucarados, pan blanco, repostería, siropes, bebidas de soda, azúcar blanco y todo tipo de alimentos procesados. En su lugar, la dieta debe estar basada en vegetales y frutas frescas (preferiblemente orgánicos), carnes de animales que no han sido alimentados con hormonas o antibióticos, carbohidratos complejos y cereales de grano entero.
Los medicamentos utilizados para la cándida pueden ser: Nistatina (Micostatin-Nilstat), fluconazole (Nisoral), itroconazole (Sporanox), ketoconazole (Nisoral) y otros.
A algunas pacientes se les recomiendan duchas vaginales con agua de vinagre (una cucharada de vinagre disuelta en medio galón de agua), o una ducha con una preparación que contenga Lactobacilus Acidófilus en forma de líquido aplicado a la mezcla de la ducha vaginal. En teoría, estas duchas hacen el medio vaginal mas ácido y ayudan a evitar la proliferación de la cándida.
El ejercicio es también una parte significativa del programa, ya que ayuda a combatir el cansancio y la depresión. Se les dan recomendaciones para evitar los tóxicos del agua y medio ambiente y aplicar la "conexión mente-cuerpo" con ejercicios de relajación o yoga.
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