Sidney (Australia). El insecto gigante conocido por Dryococelus australis y que convivió con los dinosaurios no se extinguió como se creía ya que un grupo de científicos encontró una colonia en el pequeño territorio insular de Balls Pyramid, uno de las cinco que forman las islas Howe, a unos 600 kilómetros al noreste de Sidney.
Los científicos australianos del Servicio de Parques y Vida Salvaje (SPVS) y del Museo de Australia, descubrieron tres especímenes hembras y varios huevos de Dryococelus australis .
"Es un acontecimiento sin precedentes en el mundo de la entomología. No hay nada comparable a estos insectos, considerados los más raros del mundo", explicó a EFE Nicholas Carlile, quien participó en el hallazgo en representación del SPVS.
"La emoción de observar esos animales tan grandes y que creíamos perdidos prosiguió, nos hizo sentir como si nos hubieran transportado al tiempo en que estas criaturas dominaban la noche en los bosques de ese conglomerado de mágicas islas".
Los insectos encontrados son de color marrón rojizo y con patas que se asemejan a palancas mecánicas; carecen de alas y se cree que sus parientes más cercanos habitan en la isla de Nueva Guinea.
Son un tipo de "insectos palo" que se conoce como "gambas de tierra"; miden hasta 20 centímetros de largo, con un cuerpo de 1,5 centímetros de diámetro y poseen la propiedad del mimetismo, que utilizan para confundirse con los tallos de las plantas en las que se posan.
"Parecen salchichones con patas", según la expresión de Carlille, y explicó que "su enorme tamaño se debe a que durante millones de años no han tenido ningún enemigo natural en la isla que fuera capaz de destruirlos".
La creencia general hasta ahora consistía en que la colonización de Australia por parte de los europeos causó el exterminio de las "gambas de la tierra", al traer una plaga de ratas que asoló las islas Howe.
"Las ratas se comieron los huevos de todas las colonias que habitaron ese territorio insular", indicó el científico del SPVS.
Tomando el té
Las tres criaturas Dryococelus asutralis descubiertas se encontraban en la copa de un arbolito de té, dos hembras y una ninfa, y forman parte de una pequeña colonia compuesta exclusivamente por hembras.
"Han sobrevivido sin la necesidad de aparearse con un macho, al poner los huevos crean el clon de un macho y así aseguran la supervivencia de la especie", señaló Carlile.
"Nunca pensamos que podríamos encontrarlos nuevamente. Es un milagro que se hayan podido reproducir en un bosque tan pequeño como el de este remoto lugar de Balls Pyramid", añadió.