por Gemma Casadevall
Cracovia (Polonia), 9 abr (EFE).- El cementerio Rakowice de Cracovia tiene desde hoy su monumento a Juan Pablo II, emplazado en el recinto donde está el panteón familiar de los Wojtyla, que brindará al fallecido Papa polaco un lugar de recuerdo junto al lugar donde reposan los suyos.
El monumento, obra del escultor Czeslaw Dzwigaj, fue inaugurado en la sección militar del camposanto con una pequeña ceremonia este sábado, una semana después del fallecimiento de Juan Pablo II.
Fue esculpido en 2002 y representa a Karol Wojtyla arrodillado, con un rosario en la mano. Permaneció guardado en un almacén hasta ahora, porque se llegó a la conclusión de que podría no gustar al Papa que le levantasen monumentos en vida.
En este caso, los cracovianos demostraron tener una sensibilidad mucho mayor que los habitantes de muchas otras ciudades de Polonia, en las fueron emplazados bustos y estatuas del Papa.
Una de esas ciudades es Lodz, donde el monumento, delante de la catedral, se ha convertido en el lugar de cita de los fieles para depositar flores, encender velas y rezar por la memoria de Juan pablo II.
La muerte del Sumo Pontífice, acaecida hace ocho días, movilizó inmediatamente a las autoridades de Cracovia, que decidieron emplazar el monumento e inaugurarlo de manera solemne el día posterior al entierro en el Vaticano.
A unos doscientos metros de la escultura, colocada junto al acceso al cementerio militar, está el panteón de la familia Wojtyla-Kaczorpskich, totalmente cubierto de flores y rodeado de velas en estos días de duelo por la muerte de Juan Pablo II.
La tumba de los Wojtyla ha estado custodiada todos estos días por una guardia de honor del Ejército polaco, mientras recibía la visita de centenares de cracovianos que rendían homenaje a través de los familiares fallecidos a su querido conciudadano.
Ahí reposan los restos de su padre, Karol Wojtyla, trabajador y ex-oficial del ejército polaco, así como los de su madre y también del único hermano al que conoció, Edmund.
Karol Wojtyla perdió pronto a sus familiares directos. No conoció a su hermana Karol, quien murió antes de venir él al mundo. A los 9 años falleció su madre, Emilia. Su hermano Edmund, de 26 años, murió cuando él tenía 12. Su padre lo hizo habiendo cumplido él los 21.
El único pariente vivo que se le conoce es un primo segundo, Bronislaw Wojtyla, de 80 años, que vive retirado en un pueblo cercano a Wadowice, la población donde nació el Papa en 1920.
Para Juan Pablo II, la auténtica familia que llenó el hueco de sus parientes muertos era la propia población de Cracovia, con la que solía conversar "de tú a tú" cada vez que visitaba la ciudad desde la ventana de la Curia Episcopal que ocupó siendo arzobispo de la ciudad.
Juan Pablo II visitó la tumba de los suyos por última vez en 2002, en su última visita a Cracovia, la ciudad de la que fue arzobispo y donde vivió cuarenta años.
En esa ocasión, se acercó en su "papamóvil" hasta el panteón y oró unos minutos desde su interior, puesto que así lo aconsejaba su estado de salud.
El cementerio militar de Rakowice, vecino al gran camposanto civil de Cracovia, está ocupado en buena parte por grandes losas en memoria a los soldados soviéticos muertos en la II Guerra Mundial, alrededor de un monumento al Ejército rojo, en contraste con las anónimas cruces blancas para los polacos asimismo caídos en combate.
"Era un poco triste que Karol Wojtyla no tuviera un lugar ahí donde están los suyos", explicó a EFE Josef Barut, encargado de ese cementerio. "De ahí la idea de colocar la estatua, para que quien venga a rezar a los suyos se acuerde también de que aquí está la familia del Papa", explicó.
Horas antes de iniciarse la ceremonia, el cementerio empezó ya a recibir la visita de veteranos del ejército polaco y adolescentes uniformados de "scouts" y pioneros, para desfilar en formación por el camposanto. EFE
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