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Desconfiemos de los regalos griegos

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No están los griegos para dar regalos. No los de hoy, agobiados como están por su catastrófica crisis financiera. La cita virgiliana hace alusión a sus remotos antepasados, a los que asediaron por diez años a la inexpugnable Troya. Y solo lograron triunfar cuando el astuto Ulises urdió la trama del “envenenado” caballo de madera. Los troyanos, una vez aparentemente retirados los griegos, lo introducen en la ciudad, celebran un gran festín, se emborrachan, se duermen... y es cuando los griegos, saliendo del impresionante armatoste, acaban con toda resistencia, asesinan a los habitantes y destruyen para siempre a la formidable guardiana del Helesponto .








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