
Desde ayer y hasta el próximo martes, decenas de niños desamparadeños, con edades entre los 7 y 14 años, desfilarán por las aulas de la nueva Escuela de Música. ¿Para qué? Para participar en la prueba de aptitud que quizás los lleve a ser uno de los 120 niños que inicien el programa preparatorio de esa institución, inaugurada el martes.
Se trata de la primera institución del Programa Sistema Nacional de Educación Musical (SINEM) –que fue presentado en mayo anterior por María Elena Carballo, ministra de Cultura y Juventud– y que pretende abrir 21 escuelas de música en todo el territorio nacional. ¿La idea? Ofrecer mayores posibilidades de acceso a educación musical de calidad.
La de Desamparados es la primera de las nueve instituciones que abrirán sus puertas por primera vez. Otras 12, que ya están funcionando, serán fortalecidas. El programa cuenta con una inversión de ¢250 millones que se utilizaron en la compra de 550 instrumentos musicales, mobiliario y equipo para la escuela de Desamparados y la de Pavas, que también comenzó a trabajar esta semana.
La actividad de inauguración en Desamparados tuvo lugar en el Parque Centenario y contó con la presencia del presidente Oscar Arias; de la ministra de Cultura, María Elena Carballo; del director del Programa SINEM, Ricardo Vargas; de Miguel Peña, director de la Escuela de Música de Desamparados; y la alcaldesa Maureen Fallas.
¡Por fin! Las instalaciones de la Escuela de Música en Desamparados están ubicadas en la planta baja del edificio Ciudades de Libertad, al costado sur del parque.
“Contamos con un espacio físico de aproximadamente 600 metros cuadrados, cinco aulas, recepción y bodegas, instrumentos facilitados por el Programa SINEM y cuatro profesores contratados”, comentó Miguel Peña, director de la Escuela de Música del cantón.
Peña aclaró que las clases no son gratuitas. Los estudiantes tendrán que costearlas, con la diferencia de que los precios son más accesibles que los de una escuela privada, “unos ¢5.000 al mes”.
“Para la comunidad es una oportunidad inmensa, es un espacio nuevo que se abre a los niños para realizar una actividad llena de disciplina que les va a ayudar a desarrollar la sensibilidad y les va a permitir invertir su tiempo en una actividad productiva y sana. Sobre todo en una comunidad que ha carecido de este tipo de oportunidades”, comentó el director, quien adelantó que en esta primera etapa aceptarán 120 niños, pero que para los próximos tres años esperan llegar a los 400 alumnos regulares.