Cada vez se hace más evidente en el mundo del entretenimiento un hecho que es irrefutable: el cine y el deporte mantienen desde siempre una relación de mutua admiración, que ha sido la obsesión de famosos actores y jugadores de varias disciplinas.
De ahí que esté claro que son numerosos los casos de “intercambio de papeles” entre todos ellos, desde Will Smith hasta Kevin Costner, pasando por Robert de Niro, Sylvester Stallone, Samuel L. Jackson y Leonardo Di Caprio. Hasta exatletas del calibre de Pelé, Maradona, Ardiles, Muhammad Alí, Saquille O’Neal y el propio Johnny Weismuller.
Desde hace más de un siglo, el cine funciona como una inagotable fábrica de sueños que no deja de cautivar a sus seguidores. Como un vehículo de expresión artística o un simple medio de entretenimiento de las masas, este invento revolucionario no solo ha permitido soñar y sufrir con historias que son maravillosas.
Y qué mejor combinación con el sétimo arte que los deportes, la actividad humana de campeones, héroes y “villanos” que mejor representa la sinceridad y la confraternidad del hombre. Allí se condensan todos los riesgos, retos, habilidades, emociones, exaltaciones y frustraciones en los cuales siempre se reconocerá el esfuerzo leal del deportista.
“Las películas sobre deportes recogen historias en su mayoría humanas, en las que se alcanza un sueño o una meta a través del esfuerzo y la perseverancia”, opinó para Proa la colombiana Soley Bernal, productora y crítica de cine de la empresa Repretel S. A., con espacios en los canales 6 y 11.
“En Estados Unidos, por ejemplo, hay muchas producciones familiares sobre la disciplina del beisbol (uno de sus deportes favoritos en el calendario anual), que tratan de inculcar en los niños la lucha por conquistar sueños imposibles”, recalcó Bernal.
La unión “cine-deporte” volverá esta semana a tener relevancia en Costa Rica. Se estrenará el próximo viernes en las salas de cine del país la segunda parte de la trilogía de películas sobre futbol con el nombre de Gol, impulsada por Hollywood, que hace tres años acordó con la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) el patrocinio de la producción que llevó otra vez al balompié a la gran pantalla.
Gol relata la historia clásica del viaje del niño pobre que hace fortuna. El héroe, Santiago Muñez (protagonizado por el actor mexicano Kuno Becker), cruza la frontera azteca con su familia, sus diez años de edad, una pelota de futbol maltrecha y una foto del trofeo de la Copa Mundial.
La primera parte, Gol I, se estrenó en el 2005. La segunda película, Gol II: Viviendo el Sueño, ya se vio en Europa en mayo y aquí a partir del 17 de agosto; relata su actuación en la Liga de Campeones de la Unión Europa de Futbol (UEFA) con uno de los mejores y más populares clubes del mundo, el Real Madrid, de España.
Santiago cumple el sueño al lado de celebridades del futbol actual como Beckham, Zidane, Raúl, Robinho, Roberto Carlos y Ronaldo. Y la tercera parte de la serie, Gol III, llegará a los cines del planeta en el 2008; retorna a sus raíces y Muñez disputará por Argentina el Mundial de la FIFA.
La unión. El cine ha ofrecido al público muchas películas brillantes acerca del deporte, desde Toro Salvaje (1980) hasta Seabiscuit (2003), pasando por Ciudad Dorada (1972), Carros de Fuego (1981), la Copa (1999) y el reciente éxito Golpes del Destino (2004).
Es la actividad ideal para narrar historias de superación personal, comedias competitivas y hasta algún romance entre acrobacias. Prácticamente, todas las disciplinas deportivas han pasado por las pantallas. Algunas como el boxeo casi que crearon un género propio dentro del cine; se puede afirmar que es el deporte cinematográfico por excelencia, que ha cautivado a estrellas y cineastas.
Los críticos de cine consultados por Proa (Mario Giacomelli, de Canal 7 y La República; Soley Bernal, de Repretel Canales 6 y 11; Érick Fallas, de Al Día y Canal 13; Gabriel González, del semanario Universidad; y William Venegas, de La Nación) discutieron sobre películas deportivas y coincidieron en cuáles han sido las mejores cintas en esta categoría.
Entre las seleccionadas, la longeva realizadora Leni Reifenstahl, recién fallecida a los 101 años en el 2005, fue una pionera de la relación entre deporte y cine. La alemana hizo furor hace casi siete décadas, en 1938, con su documental Olympia: la Fiesta del Pueblo, dedicado a los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936.
Gabriel González, catedrático de cine en la Universidad Nacional, considera a Olympia una obra maestra de su género. “El documental, polémico por demás, lo hizo una excepcional artista Leni Reifenstahl, en el marco del nazismo en las Olimpiadas del 36 en Berlín. Su relevancia histórica es enorme y su maestría es innegable”, subrayó.
Pero la que es ubicada como una obra maestra y la mejor cinta desde la Segunda Guerra Mundial es Toro Salvaje, en 1980. El afamado director Martin Scorsese ni siquiera era aficionado al boxeo cuando se propuso contar la historia del incomparable pugilista Jake La Motta, uno de los mejores del peso medio del mundo en la década de los años 40. Esto no fue obstáculo para que Scorsese creara la más grande descripción de todos los tiempos de la “dulce ciencia” (el deporte) que engalanara la pantalla. Martín Scorsese pasó de muy buen cineasta a maestro con este filme.
“Puse todo lo que sabía y sentía en esta película, y pensé que sería el final de mi carrera. A esta forma de hacer cine la llamo ‘kamikaze’: dalo todo, luego olvídalo y empieza una nueva vida”, expresó Scorsese en el voluminoso libro Cine de los 70 (2005).
La actuación del exitoso y dinámico Robert de Niro como La Motta se ubica entre las mejores de todos los tiempos. Alcanzó en esa época ganar el Óscar al mejor actor del año, aún sin considerar el notorio aumento de peso (ganó más de 20 kilos y una lesión en el corazón).
Entre las cuerdas. Años antes, Rocky (1976) es el punto de referencia para juzgar muchas películas deportivas. Cuenta la historia de un boxeador que logra la opción de enfrentarse a Apollo Creed (Carl Weathers), la leyenda de Filadelfia. Sylvester Stallone no solo escribió el filme sino que actúa para alcanzar el estrellato en una de las más inolvidables películas del pugilismo.
La cinta dio lugar a numerosas secuelas (Rocky II, III, IV y V), para seguir su influencia dentro de la cultura popular de muchas maneras. Recién se estrenó un sexto filme, Rocky Balboa (2006).
Stallone tuvo que boxear bastante para hacer creíbles muchas de las escenas de sus combates, mientras que el versátil Will Smith debió entrenar por muchas horas para encarnar al más grande del boxeo, Muhammad Alí, en la biográfica cinta Alí (2001).
Uno de los más grandiosos documentales deportivos de todos los tiempos y uno de los mejores retratos en engalanar la pantalla de plata también fue de boxeo, Cuando éramos reyes: Alí-Foreman (1996). Trata del épico enfrentamiento en África en 1974, desde los primeros capítulos de la promoción, pasando por el promotor Don King y hasta la lección que Alí le dio a George Foreman.
El director Leon Gast penetra en el entrenamiento (incluye los famosos cánticos de “Alí, ¡bum ba ye!” mientras corre frente a sus seguidores locales) hasta fascinantes tomas de un Foreman más tranquilo y los entretenidos e infinitos palabreríos de Alí.
En el caso del futbol, ninguna película alcanza los niveles de calidad como Escape a la Victoria (1981), dirigida por John Huston, que obtuvo un notable éxito en los festivales internacionales de Cannes y San Sebastián.
Michael Caine, Sylvester Stallone y jugadores de la talla de Pelé, Osvaldo Ardiles, Kazimierz Deyna y Robert Bobby Moore forman el equipo que logra una interesante mirada al “bello juego”. La película rodada en Hungría tiene lugar en la Segunda Guerra Mundial y encierra el juego crucial que enfrenta a soldados alemanes y prisioneros de guerra aliados. Aunque se concibió para esconder un escape, el partido toma vida propia.
“Es toda una película deportiva: está cargada de acción, levanta el espíritu y es tan tensa como un partido empatado cuando queda un minuto de juego. No solo es para la afición al futbol, cualquier seguidor del cine debe verla”, según Chris Carle, manager de Entertainment Editorial.
Por su parte, Carros de Fuego, del director Hugh Hudson, representó en 1981 el deporte más solitario: la carrera atlética. “Creo que Dios me hizo con un propósito, pero también me hizo rápido. Y cuando corro, siento la felicidad de Él”, es una de las frases célebres que aparecen en el filme.
Pero lo que convierte en Carros de Fuego en una elevada obra épica de las producciones cinematográficas es la camaradería entre un puñado de hombres del equipo británico de pista y campo de las Olimpiadas de 1924. Nominada para siete premios Óscar, ganó cuatro, incluida el de mejor película y guión musical.
En beisbol, la película El Campo de los Sueños (1989) resultó la nostálgica visión del actor Kevin Costner: un maizal que limpió para construir su místico diamante de beisbol, el pasatiempo favorito de los estadounidenses. Una cinta que hace vibrar hasta las cuerdas de los más duros con una frase que es un susurro: “Si lo construyes, vendrá”.
Costner, tiene en su haber, entre otros, filmes como Los Toros de Durham (1988) y Por Amor al Juego (1999), las dos sobre béisbol, y Tin Cup (1996), en el cual refleja la historia del golfista de origen mexicano Lee Treviño.
El popular actor quedó fascinado con el golf y después de recibir clases con jugadores profesionales para perfeccionar su técnica, se convirtió en un fiel amante de la disciplina, al jugar incluso en torneos de exhibición al lado del astro Tiger Woods.
“Me sentí un deportista más en cada película, siempre soñé con ser un atleta y en estos filmes he conseguido realizarme”, declaró Costner a la revista especializada Sports Illustrated.
Lo último. Lo que sí aseguran los críticos de cine de Costa Rica es que Seabiscuit (2003) es la más grandiosa película que se haya hecho sobre un caballo de carreras abandonado. En realidad, los destinos de “almas abandonadas” se cruzan con el caballo: Jeff Bridges como el batallador dueño del potro; Charles Howard, quien está inconsolable después de la muerte de su hijo; Chris Cooper, como el taciturno entrenador Tom Smith; y Tobey Maguire (actor principal en Spiderman) como Red Pollard, el jockey con un ojo ciego. Los tres son hombres dañados, que reciben una segunda opción de un pura sangre, con muy poca posibilidad de figurar en la Depresión.
Del 2004, Golpes del Destino, a cargo de Clint Eastwood, surge de una ausencia casi total de promoción antes del lanzamiento y escala hasta ganar cuatro Premios de la Academia: mejor película, director, actriz y actor de reparto. Pero más allá de sus méritos como un estudio de carácter y un drama punzante, la película ofrece algunas de las mejores secuencias de pelea jamás filmadas: la actriz Hilary Swank se lanza de lleno a la lucha, derribando un oponente tras otro con su evolucionada combinación de técnica y feroz desesperación.
Considerada una de las mejores películas deportivas por Sports Illustrated, su condición está muy bien establecida. Como simple experiencia cinematográfica, esta producción le propina una golpiza y, al mismo tiempo, le rompe el corazón al espectador.
Los últimos filmes deportivos están relacionados con el exastro argentino del futbol, Diego Armando Maradona. Este año se estrenó en Italia Maradona, la mano de Dios, del director Marco Risi, y en Lima El Camino de San Diego, dirigida por Carlos Sorín. La última, aún no exhibida, es No te Olvides de Fiorito, de Emir Kusturica.
El cine y el deporte continuarán de la mano y mientras los deportistas seguirán soñando con ser artistas, los actores lo harán con realizar trabajos destacados en las canchas, en un contacto más directo con el público.
Colaboró Gerardo Chaves.