Luego de más de 15 años de su primera visita a nuestro país, los integrantes de Depeche Mode regresaron anoche para el concierto que darán hoy en La Guácima.
En medio de un intenso operativo policial, los intérpretes de Walking in My Shoes salieron por la puerta de llegadas, como cualquier otro turista.
En el lugar los esperaba un reducido de número de fanáticas que empezaron a gritar sus nombres apenas los identificaron.
Un cordón policial impidió que las fans y la prensa se acercaran a los músicos británicos.
En la calle los esperaban cuatro microbuses de lujo para trasladarlos al hotel Intercontinental, donde se hospedarán durante su estadía de tres días, ya que mañana parten rumbo a Colombia.
Los artistas abordaron las busetas con rapidez y partieron escoltados por un motorizado de la Policía de Tránsito, sin dar algún autógrafo ni contestar preguntas.
Fiebres. La tarde de ayer transcurrió distinta para un grupo de cinco jóvenes que aguantaron durante largas horas la llegada de la banda y su equipo.
Dayana Pérez, de 23 años y vecina de Desamparados, llegó a las 3:30 p. m. ya que estaba bien informada del itinerario del grupo por medio de Internet.
“Me encantan sus letras porque se aplican a mi vida cotidiana, no podía perder la oportunidad de verlos de cerca”, aseguró.
Una historia similar vivió Whitney Valverde, de 22 años y vecina de Tambor, de Alajuela. Ella llegó a las 2 p. m. junto con dos amigas.
Valverde, quien se califica como la fan número uno del grupo, contó tras la salida del grupo que el guitarrista y tecladista Martin Gore, estuvo cerca de darle su firma, pero un guardaespaldas lo impidió.
No obstante, agregó que valió la pena el sacrificio por verlos. “No importa haber estado cuatro horas de pie y en tacones”, concluyó.