Buenos Aires, 20 jun (EFE).- Veinte años después de aprobarse su construcción en la capital argentina, el monumento a Eva Perón continúa inconcluso en medio de denuncias de irregularidades administrativas realizadas por un organismo de control del Estado.
Según una denuncia de la Sindicatura General de la Nación (Sigen) conocida hoy, a la que tuvo acceso Efe, para la construcción del monumento se violaron todos los sistemas de control del sector público y se contrataron obras por cifras superiores a las presupuestadas.
El organismo apunta especialmente a los secretarios de Cultura que ocuparon esa dependencia desde 1997, cuando se inició un proyecto que se había aprobado en ley en 1986, durante la Presidencia de Raúl Alfonsín (1983-1989).
De acuerdo con la Sigen, los principales cargos pesan sobre Beatriz Gutiérrez Walker, secretaria de Cultura durante el Gobierno de Carlos Menem (1989-1999), a quien le achacan haber eludido no menos de tres leyes y otra serie de incumplimientos administrativos, como el de contrato y encuadramiento normativo de la obra.
Además, pesan sospechas de desidia para denunciar a los responsables e informar irregularidades sobre Torcuato Di Tella y José Nun, los dos funcionarios que ocuparon la Secretaría de Cultura desde que Néstor Kirchner asumió la Presidencia, en mayo de 2003.
También, las responsabilidades rozan a Darío Lopérfido y a Rubén Stella, titulares de esa cartera entre 1999 y 2003.
El escándalo salió a la luz cuando el escultor Ricardo Gianetti, ganador del concurso para diseñar el monumento a Evita, la segunda esposa del tres veces presidente argentino Juan Perón, denunció que le debían más de 200.000 dólares por la construcción de la obra, que dejó inconclusa.
Entre otras irregularidades, la Sigen descubrió que el monumento se había tasado en 3,5 millones de pesos (entonces, igual cantidad de dólares), aunque el contrato se fijó en algo más de cuatro millones de pesos "sin documentación que justificara la diferencia".
En declaraciones radiales, Gutiérrez Walker se defendió hoy de los cargos al señalar que la Secretaría de Cultura "no eligió el proyecto ni decidió los precios, sino que sólo coordinó la construcción" del monumento.
Di Tella y Nun coincidieron, por su parte, en que nunca recibieron advertencias de la Sigen para investigar las irregularidades.
Desde finales de 1999, la imagen de "la Abanderada de los Humildes" se alza, inconclusa y casi oculta por la vegetación, en una plaza situada en el barrio porteño de Palermo, al lado de la Biblioteca Nacional.
La Sigen tiene previsto requerir al actual secretario de Cultura que ordene la conclusión de la obra y denuncie las irregularidades a la Oficina Anticorrupción. EFE
cw/nk/jss