México, 20 dic (EFE).- El presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México, José Luis Soberanes, denunció hoy la "deplorable" situación de cientos de inmigrantes centroamericanos y sudamericanos recluidos en las hacinadas cárceles del país.
Soberanes presentó hoy un diagnóstico de la situación en 191 cárceles mexicanas de mediana seguridad.
La CNDH constató el hacinamiento, la violación a las garantías jurídicas y procesales de muchos internos, malas condiciones físicas, morales y educativas de los presos y otras graves violaciones de sus derechos humanos y por todo ello "reprueba" al sistema carcelario mexicano, dijo Soberanes.
"En las cárceles debe imperar el estado de derecho y deben ser reconocidas las prerrogativas de cada persona, so pena de convertirlas en universidades del crimen y no en centros de readaptación social", subrayó en una rueda de prensa.
Soberanes dijo que se detectó que los inmigrantes centroamericanos y sudamericanos, los indígenas, muchos de los cuales ni siquiera hablan español, los ancianos, los enfermos de SIDA y otras personas vulnerables se encuentran en una condición crítica en los recintos penitenciarios.
"La situación de los inmigrantes en México es realmente deplorable, pues reciben un trato que pasa por muchas humillaciones, entre las que se encuentra el hecho de que son recluidos en cárceles como si fueran delincuentes", señaló.
La CNDH ha pedido al Congreso y al Ejecutivo de México que promuevan la modificación de la Ley General de Población para dejar de considerar como delincuentes a los inmigrantes indocumentados, indicó Soberanes.
"Así como nosotros le exigimos a Estados Unidos que no trate como delincuentes a los inmigrantes mexicanos, debemos hacer lo mismo con los indocumentados procedentes de Centro y Sudamérica", declaró el jefe de la CNDH.
Otras fuentes de la CNDH dijeron a Efe que en México están presos unos 1.940 extranjeros, de ellos 275 inmigrantes indocumentados.
Se estima que más de 200.000 centroamericanos y sudamericanos llegan cada año a México con la pretensión de seguir hacia Estados Unidos.
Muchos de esos inmigrantes son llevados a los albergues y deportados a sus países, pero otros son recluidos en las cárceles, según la CNDH.
El presidente mexicano, Felipe Calderón, anunció recientemente que su Gobierno promoverá el respeto a los derechos humanos de los inmigrantes y mantendrá el programa de trabajadores temporales que beneficia principalmente a los procedentes de América Central.
Calderón, en funciones desde el pasado 1 de diciembre, también advirtió de que se aplicará la ley contra los narcotraficantes, secuestradores, pandilleros violentos, traficantes de personas y otros delincuentes que ingresen a México por las fronteras con Guatemala y Belice. EFE
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