Berlín, 13 feb (EFE).- El actor Dennis Quaid se presentó hoy ante la Berlinale con un aspecto mucho más juvenil y atractivo que en el film que interpreta, "In Good Company", donde es un empresario cincuentón al que le apean de su cargo de directivo, para demostrar que está "en el mejor momento" de su vida.
"Ahora me ofrecen los mejores papeles de mi vida, en los noventa no era así. No me da miedo envejecer, aunque sé que mientras estamos aquí sentados ya estamos envejeciendo", dijo en rueda de prensa.
Quaid bromeó sobre remedios contra la edad como la cirugía y las drogas y dijo que "por el momento, mi icono no es Clint Eastwood".
El actor americano compareció ante la prensa internacional acompañado por su joven compañero de reparto, Topher Grace, y el director del film, Paul Weitz.
El realizador dijo que su película, además de una comedia sobre el aparente perfecto mundo de una familia perfecta americana, es también un film sobre las consecuencias de la globalización en la vida laboral de los grandes consorcios.
"Es una rueda de despidos donde de la noche a la mañana el personal de más experiencia se queda fuera de sus puestos simplemente por estrategia empresarial y sin que nada lo justifique. Este es un tema que ahora está de moda, pero que en realidad arranca décadas atrás", explicó.
A Quaid, peinado con un vistoso flequillo y una sonrisa de oreja a oreja, se le veía muchísimo más suelto y "masculino", como él se define a sí mismo, que a su joven compañero de rodaje, azorado a cada flash y con aspecto de animalito perdido en la marabunta de la Berlinale.
En la película, a la protagonista, encarnada por Scarlett Johansson, la vida le sonríe y su familia es una especie de biotopo armónico y protector donde nada malo la acecha.
Sin embargo, encontrará tiempo -y un ascensor- para enamorarse de quien no debe: el yuppi que aterriza en la empresa de su padre para apearle de su despacho, justo cuando a la hija se le había ocurrido estudiar en la universidad más cara y a su esposa quedar embarazada.
El mundo modélico de Quaid se resquebraja pero resurge el héroe que anida en él, parece ser el mensaje de esa comedia que roza la perfección, siempre que se acepte como producto cien por cien "American way of Life". EFE
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