Santiago de Chile. La demencia sacó definitivamente de la vida política al exdictador Augusto Pinochet porque, aunque la justicia lo eximió temporalmente, su deterioro es irreversible y progresivo, en opinión de los médicos.
El todopoderoso general que gobernó dictatorialmente durante 16 años y medio, que comandó el ejército por un cuarto de siglo, quien se negó a renunciar a esa jefatura en 1990 y se transformó en senador vitalicio por obra de su Constitución, paulatinamente está pasando al olvido.
``Fallo pone fin a vida política de Pinochet'', sentenció el martes un titular del diario La Tercera.
Y la opinión pública pareció coincidir con el titular, pues las manifestaciones el lunes, a favor o en contra, fueron protagonizadas solo por decenas de personas.
Para el oficialismo, la oposición derechista y las fuerzas armadas, el fallo de la Corte de Apelaciones que paralizó el juicio contra el exdictador, les quitó un peso de encima, porque desapareció uno de los motivos de roces y de distanciamientos esporádicos entre ellos, que era el procesamiento de Pinochet.
El comandante en jefe del ejército, general Ricardo Izurieta, expresó su alegría por el fallo, pero declinó comentarlo.
Lo que seguramente no se cumplirá es la afirmación de Izurieta de que sólo la historia juzgará a Pinochet porque ya pasó a la historia como un procesado por crímenes de lesa humanidad. El sobreseimiento de su juicio no lo libera de responsabilidades criminales.
La justicia sólo paralizó, por razones de demencia, el proceso como encubridor de 57 homicidios y 18 secuestros de opositores políticos, pero no se pronunció sobre su inocencia o culpabilidad.
La demencia de Pinochet, de 85 años, fue producida por una serie de accidentes cerebrales causados por la rotura de vasos sanguíneos, condición médica irreversible y progresiva.
Uno de los abogados de Pinochet, su excanciller Miguel Schweitzer, dijo el martes que le ``habría gustado alegar su inocencia, de la cual estamos absolutamente convencidos, pero resulta que hay veces en que uno tiene que optar''.
En su dictamen inapelable, dos de los tres jueces de la corte opinaron que la demencia subcortical moderada que aqueja al veterano general no le permite ejercer las garantías judiciales del debido proceso.
Aunque los abogados querellantes anunciaron que apelarán por supuestos errores de forma del fallo, la opinión generalizada es que no tienen posibilidades de que prospere ninguna de sus quejas.
Pinochet tiene otros juicios y querellas pendientes en Argentina, Francia, Bélgica e Italia. Empero, de ahora en adelante para sus defensores será más fácil oponerse a ellos porque cuentan con un dictamen de la justicia chilena que dice que no puede ser sometido a un juicio justo porque está demente.
El desafuero de Pinochet de su condición de senador vitalicio, aprobado el año pasado por la Corte Suprema, será objeto de discrepancias porque algunos abogados creen que la paralización del juicio restituye su fuero y que puede volver al Senado.
Por el contrario, otros como el presidente del Senado, Andrés Zaldívar, afirman que no puede seguir ejerciendo porque ``no puede ser senador alguien que ha sido declarado loco o demente''.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.