Si su hijo permanece seco durante algunas horas, ya puede caminar sin ayuda y, además, avisa cuando va a hacer sus necesidades fisiológicas, entonces ya está preparado para dejar los pañales.
La edad adecuada para echar a andar este proceso varía de un niño a otro.
Sin embargo, la mayoría de los menores empiezan a controlar esfínteres a partir de los 2 años y el tiempo que tardan para lograrlo oscila entre dos semanas y seis meses. Algunos pequeños, incluso, tardan muchísimo más tiempo en dejar los pañales.
Enseñarles a utilizar la bacinilla o el inodoro no es un asunto que se logre de la noche a la mañana.
Si su hijo ya está preparado para iniciar este entrenamiento, ármese de paciencia y válgase de algunos trucos.
Para que el niño/a comprenda mejor lo que le está sucediendo, es recomendable, por ejemplo, leerle cuentos que aborden el tema, pedirle a los hermanitos mayores que le muestren cómo se utiliza el inodoro, la bacinilla o el aro que se coloca sobre el servicio sanitario para comodidad de los más pequeñitos.
El menor tiene que sentir que la bacinilla le pertenece. Por eso, deje que se familiarice con ella. Al principio puede sentarse en ese artefacto con ropa y, más adelante, sin los pañales.
Los calzoncitos de entrenamiento también son una buena alternativa, así como invitarlos a "visitar" el baño una vez que terminan de comer, tras una siesta o a aquellos horas del día en que el niño acostumbra hacer sus necesidades fisiológicas.
No olvide que los elogios y abrazos -es decir, el estímulo positivo- son básicos para que su hijo aprenda a controlar esfínteres. Si por alguna razón el niño tiene un accidente, no se disguste; estas situaciones son muy normales y frecuentes.
Tampoco lo presione para que aprenda rápido, pues eso podría generarle estrés y se retrasaría el proceso de aprendizaje.