Valdivia (México) . La deforestación de los bosques de Chiapas ha sido una de las causas fundamentales que provocaron avalanchas y crecidas de ríos que arrasaron comunidades enteras y sepultaron a otras, como Valdivia, hoy convertida en cementerio y testigo de la furia de la naturaleza.
Ingenieros que reconstruyen los caminos, especialistas en desastres de la Cruz Roja y los propios campesinos chiapanecos coincidieron en que la deforestación en las partes altas de la sierra facilitó, durante las últimas lluvias, el deslizamiento de tierras y advirtieron que representa un riesgo para los próximos años.
Valdivia, localizada a unos 770 kilómetros al sureste de la capital mexicana, era hasta ahora una comunidad prácticamente desconocida que se ha convertido en el símbolo del desastre de la costa de Chiapas.
Fundada hace unos 80 años, Valdivia quedó sepultada por las aguas en sólo dos horas durante la madrugada del 10 de septiembre cuando el río Novillero se abrió en dos y cubrió cerca de mil viviendas con toneladas de lodo y troncos.
Sólo los techos de cemento y teja quedaron como testigos de ese asentamiento que llegó a tener entre 6.000 y 7.000 habitantes dedicados a la agricultura y la ganadería.
"Cuando sentí ya nos estaba entrando el agua a las casas a las 04.30 de la mañana; las casas pegadas al río fueron arrastradas por la avalancha (...) mucha gente se murió (...) quedaron sepultadas", dijo a EFE Fidel Moreno Jiménez, sobreviviente de Valdivia.
"Aquí creo que nadie se va a quedar a habitar, tienen miedo, vienen a sacar sus cosas, lo que se pueda, porque está lleno de lodo adentro", añadió Moreno Jiménez, de 50 años, quien permanece aquí para rescatar su tractor cubierto por la arena antes de que vuelva la crecida del río por las lluvías que siguen descargando sobre Chiapas.
Fidel Moreno y una docena de sobrevivientes más han decidido permanecer en Valdivia para evitar el pillaje.
De acuerdo a socorristas de la Cruz Roja mexicana, horas antes de que ese poblado fuera sepultado hubo un éxodo hacia otras comunidades por el temor de que se repitiera el desbordamiento del río que se registró la noche del 6 de agosto de 1997, cuando el agua arrastró mínimas cantidades de lodo.
Según los sobrevivientes de Valdivia, al menos un diez por ciento de los pobladores no pudieron salir de sus casas y un número indefinido de habitantes murieron al ser sorprendidos por el alud que arrasó sus casas.
"A Valdivia no vamos porque ahí hay muchos muertos (...), "nadie debería volver a vivir aquí por respeto a quienes están bajo la arena (...) ese pueblo debería ser declarado cementerio para que no lo profanen", son sólo algunos de los comentarios de habitantes de otras comunidades que conocen de la desgracia.
Algunos sobrevivientes que improvisaron chozas lejos del río Novillero indicaron que esperan que el presidente Ernesto Zedillo y el gobernador de Chiapas cumplan con el anuncio de que les venderán un nuevo terreno para reconstruir Valdivia.
Damnificados y personal que trabaja en el rescate señalaron a EFE durante un recorrido por la costa de Chiapas que una desgracia como la ocurrida en la zona no se vivía desde hace medio siglo.
Cifras oficiales señalan que al menos 183 personas han muerto, un número indefinido están desaparecidas, 400.000 más quedaron incomunicadas por la caída de puentes y más de 1,2 millones fueron afectados por las inundaciones de los últimos quince días.
El presidente Enresto Zedillo afirmó que es la segunda desgracia natural más grave que ha sufrido México después de los terremotos de septiembre de 1985 en el Distrito Federal.
Casi veinte días después de las lluvias, soldados del Ejército mexicano continúan buscando restos humanos y animales sepultados por el lodo.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital.