Desde que Ariana Paniagua, de tres años, asiste a clases de natación, solo visita al pediatra para las citas de control pues casi nunca se enferma y, cuando contrae un resfrío, se repone en cuestión de horas.
Su estado de ánimo también ha mejorado. “Ahora es más sociable, más segura de sí misma, menos hiperactiva y mucho más obediente”, asegura su padre, Aristide Paniagua, quien, desde hace año y medio, lleva a su niña a la academia Aquanautas, en Curridabat. Allí recibe cuatro clases de una hora a la semana.
Al entrenador y director de esta academia, Failer Pinkay, no le parece extraño que Ariana esté tan saludable.
La natación, dice, es un deporte integral, que ofrece beneficios físicos y psicológicos a quienes la practican.
A continuación, algunos de los beneficios que, según Pinkay, prodiga la natación:
Fortaleza: Como dentro de una piscina hay que hacer un esfuerzo mayor para mover el cuerpo debido a la presión que ejerce el agua, se fortalece el área motora gruesa de las personas. Especialmente hay beneficios sobre huesos, músculos y articulaciones de todo el cuerpo.
Los bebés que practican natación suelen tener un mejor control de su cuerpo a la hora de gatear y, más tarde, caminar.
Seguridad: Las lesiones en el agua son poco frecuentes porque no es un deporte de choque. Además los niños y los adultos mayores que practican natación ven mejorada su autoestima y seguridad propia.
Corazón : Se ha comprobado que, al adoptar la posición horizontal en el agua, se favorece la circulación sanguínea. Esto ayuda a mantener una presión arterial estable y a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Respiración. Los músculos relacionados con el sistema respiratorio también se ven fortalecidos. Además, el cambio de posición vertical a horizontal mueve las secreciones bronquiales y ayuda a eliminarlas. Por ello, nadar es de beneficio para personas con males respiratorios, como el asma bronquial.
Inmunidad: Al exponerse al ambiente con poca ropa, el mismo cuerpo envía mensajes al sistema inmunológico para que suba las defensas del organismo.
A algunos pediatras no comparten plenamente la idea de que los niños empiecen a nadar a muy temprana edad, pues en algunos casos podrían incrementarse las infecciones de oído. Para evitar este inconveniente, se recomienda ponerle al niño tapones de oídos y procurar que la piscina reúna las condiciones higiénicas necesarias.
Sobrepeso: Normalmente, el gasto calórico en el agua es bastante elevado. Por eso, se quema grasa con más facilidad. Si el ejercicio en el agua se combina con un adecuado plan nutricional, la pérdida de peso será un éxito. El gasto calórico será mayor si el agua de la piscina es fría.
Inapetencia: A los niños o personas de la tercera edad que sufren de falta de apetito, la natación puede ayudarles. Debido al elevado gasto calórico, el cuerpo les pedirá ingerir más alimentos.
Dolores: Quienes padecen de escoliosis (problemas en la espalda), enfermedades óseas, de articulaciones, musculares y motrices, también pueden encontrar alivio en la natación.
Embarazo: En las mujeres embarazadas, la natación fortalece los músculos abdominales superiores y los de los hombros, áreas que están especialmente abrumadas por el peso del bebé. También elimina otros malestares asociados al embarazo, les controla la presión sanguínea y las relaja.
Hiperactividad: El gasto energético que se produce al nadar, sumado al contacto con el agua, relaja a las personas. Esto beneficia a los niños hiperactivos. Además, les eleva su capacidad de concentración, especialmente si sufren déficit atencional.
Coeficiente intelectual: Los bebés que han hecho natación en los dos primeros años de vida desarrollan una mejor percepción del mundo que los rodea, y se hacen más creativos.
Socialización: Como el agua produce placer, no extraña que las personas que comparten una piscina socialicen con más soltura que fuera de ella.
Por eso, la natación es excelente para hijos únicos, niños introvertidos o adultos mayores que se enfrentan a la soledad.
Depresión: La depresión puede disminuir sustancialmente si se practica natación porque, al estar en un ambiente agradable, el cerebro humano produce endorfinas.