Nueve emisoras en su grupo y más de cuatro décadas en el mundo de la radio son parte del legado de un hombre cuya disciplina y esfuerzo lo llevaron a convertirse en uno de los más destacados de este medio en Costa Rica.
Se trata de Carlos Alfaro McAdam, quien falleció ayer en horas de la mañana, al filo de los 70 años.
Columbia, Sabrosa, Radio Uno, Juvenil y Puntarenas son algunas de estaciones más conocidas del grupo de Cadena de Emisoras Columbia -propiedad de Alfaro-, el mayor de nuestro país y del istmo.
Para este emprendedor empresario, hijo de Carlos Alfaro Iglesias y Elvira McAdam, el éxito de su organización se basó en su "voluntad de servir a los oyentes como forma de retribuir a su creciente audiencia", según lo expresó en entrevista brindada a este medio en 1994.
Su incursión en el mundo de la radio se inició en 1943. Ese año Radio Columbia sufrió serios problemas económicos y fue llevada a remate. Sin embargo, en aras de no dejar morir a su emisora preferida, Alfaro, quien en ese entonces tenía un negocio de maquinaria, decidió ayudar al dueño de la emisora y se convirtió en socio de esta.
Meses después, el socio de Alfaro se retiró de la radio y esta pasó en su totalidad en manos de don Carlos, quien en ese momento no tenía idea de que de ahí en adelante le dedicaría más de 40 años al mundo de comunicación colectiva.
Tiempo después vendió su antiguo negocio de maquinaria y se dedicó de lleno a la radio. Su empuje y constancia dejaron frutos posteriores.
Hoy en día los hijos del empresario, quien es oriundo de San José, se han hecho cargo de la administración de algunas de las estaciones: Sabrosa y Uno son manejadas por Arnoldo; Rolando dirige radio Dos, Columbia Stéreo y Power 95; Marcos tiene a su cargo Juvenil y Puntarenas.
Hasta hace unos meses, don Carlos dirigía Sonora y Columbia. Serios problemas de salud lo obligaron a alejarse de ellas.
Esta última estación, la más antigua de todas -con 43 años de existencia- ha brindado en forma continua espacios dedicados a la salud, los deportes, consejos espirituales y psicológicos, así como actividades comerciales, entre otros segmentos.
La mayoría de las estaciones restantes son de corte musical. Su afán por complacer a su público justificó la existencia de estas. "Las emisoras musicales le llevan un entretenimiento sano a los oyentes y, a diferencia de la televisión, no exponen al público a la violencia", manifestó en su momento.
"Fue una excelente persona... Siempre trató por igual a quienes laboramos a su lado", afirmó la reconocida comediante nacional Carmen Granados Soto, quien trabajó con Alfaro por más de 40 años.
Con el paso de los años, el Grupo Columbia ha desarrollado su propio taller de mantenimiento de equipos, y hasta fabrica ciertos aparatos para las transmisiones.
Aproximadamente más de 100 personas, entre locutores, técnicos, periodistas, conductores, secretarias y personal de mantenimiento, conforman la familia Columbia.
"Fue un hombre muy trabajador y energético... Sus frutos están a la vista", añadió Granados, quien actualmente tiene a su cargo el programa Alegre despertar en el rancho de Rafaela, en radio Columbia.
A don Carlos, le sobreviven su esposa, Angelita Chavarría, y sus cuatro hijos, Arnoldo, Rolando, Carlos y Marcos. Los detalles de sus funerales no fueron suministrados por sus familiares, quien preferieron mantener su privacidad.