Desireé Ortiz llegó a Costa Rica por dos razones de peso, una más que la otra: adquirir experiencia laboral y, quizá la más importante, la insistencia de su mamá para que conociera este pequeño terruño centroamericano.
Fue así como, a mediados de noviembre, esta caraqueña de tez morena, ojos miel, de verbo fluido y talante de acero, llegó a las instalaciones de Repretel, en La Uruca, para demostrar que era la persona idónea para formar parte del equipo de presentadores y animadores que llevará las riendas de las transmisiones decembrinas.
Más allá de su impresionante hoja de vida, Desireé desplegó encanto, inteligencia y porte en un casting y los ejecutivos de Repretel no dudaron en tenerla en sus filas.
Su primera prueba de fuego estaba programada para la noche de este sábado, en el Festival de la Luz.
En entrevista con la Teleguía , el pasado lunes en la noche, afirmó que su participación en la televisión nacional estaría matizada de “mucho cariño, entrega y respeto por el televidente”, quien “merece intervenciones oportunas, atinadas y hasta graciosas”.
Pero, sin duda, su reto más grande acá estáprevisto para el próximo 25 de diciembre cuando, en compañía de las colombianas Carina Cruz y Gina Arango, salgan al aire con su propio programa llamado Al filo de la medianoche.
Las tres beldades tendrán la tarea de llevarles a los televidentes fiesta, fiesta y más fiesta.
La fórmula elaborada por Repretel es sencilla: desde un megabar en Zapote, y a partir de las 11:30 p. m. aproximadamente, Ortiz y sus dos compañeras harán sentir a los ticos que “la vida es un carnaval” (diría la muy recordada Celia Cruz) mediante concursos, premios y humor.
Y, para que el tren de la pachanga no se detenga, una de ellas estará transmitiendo en vivo desde alguna de nuestras hermosas playas en compañía de gente fiestera y de muy buena música.
La pregunta que, seguramente usted se estará haciendo a estas alturas del artículo es: ¿quién es esta mujer a quien le dedican la portada este domingo?
Mundo equino.
Desireé Ortiz nació un 28 de diciembre de 1982, en Caracas, capital venezolana, en el seno de una familia amante de los caballos.
El amor por estos hermosos animales viene de su padre, quien es cardiólogo equino. Pero la entonces pequeña de la casa tenía otra pasión: los perros, tanto que a sus casi 25 años (no le gusta hablar mucho de su edad) ha recorrido gran parte del continente americano y más allá con su perrita Camila.
En su natal Venezuela, esta capricorniana ingresó al mundo de la televisión a sus 13 años, y lo hizo por una puerta grande llamada El club de los tigritos, espacio producido por Venevisión.
Allí bailaba, cantaba y actuaba. Luego, a los 15, participó en la serie juvenil A todo corazón, y un año más tarde, pero en Televen, lo hizo en Nubeluz.
Estas experiencias comenzaron a curtir su futuro en el mundo de las comunicaciones, y con la convicción de que esta sería su herramienta laboral pero también su desvelo, estudió primero, en la Universidad Santa María, en su país, y luego viajó a España para especializarse en conducción televisiva.
A los 20 años, el destino (la suerte, la estrella o la fe, usted llámelo como guste) la llevó hasta Bogotá, donde trabajó en TeleColombia y más tarde en RCN, donde se encargó de las noticias del ámbito del entretenimiento. Tiempo después viajó a Miami, donde Univisión la fichó para su espacio, Control , enteramente dedicado al showbiz o mundo del espectáculo.
Sin embargo, aquel mismo destino le tenía preparada una sorpresa mayor. A los 22 años, Ortiz formó parte del equipo periodístico que formaron DirectTV y Fox Sport para el Mundial de Alemania 2006.
Desirée empacó sus tiliches y se fue a Los Ángeles, California, donde “descubro mi verdadera pasión: el periodismo deportivo”. En el 2005 salió al aire el programa Mundial total, que la llevó a Alemania por espacio de tres meses para realizar 60 programas de un especial llamado Camino a Alemania.
Meses después, regresó a la nación europea para cubrir la Copa Confederaciones y en el 2006 acompañó al equipo de más de 30 periodistas de DirectTV y Fox Sport para la gran cita deportiva del orbe, que se efectuó en junio y julio de ese año. “Para ese entonces estuve con gente muy importante, pero siempre trabajé con mucha humildad y con toda la disposición para aprender. Quería que me entrenaran”, contó.
Amor a primera vista.
Aunque fascinada con su trabajo, esta venezolana amante de los mariscos y las ensaladas, pidió un cambio de sede para “oxigenarse”, y fue así como viajó a Buenos Aires, ciudad de la que se enamoró a primera vista. Tanto que Desireé confesó que es allí donde le gustaría envejecer. “En Argentina me siento 100% bien emocionalmente”.
El cambio llegó cargado de sorpresas o “amores a primera vista”, como lo confesó entre risas: su perrita Camila y un argentino que aún le deja el paladar emocional con un dulce sabor.
Un día de tantos, le llegó una propuesta para trabajar en México y, sin pensarlo mucho, se mudó al Distrito Federal, donde trabajó con el equipo deportivo de TV Azteca para cubrir la Copa América, que se realizó a mediados de este año en Venezuela.
Cuando el calendario del 2007 avanzaba presuroso, recibió una propuesta para trabajar en Costa Rica y, gracias al “enamoramiento que mi mamá siente por este país”, Desireé llegó a estas tierras tropicales para trabajar con Repretel en este mes de fiestas, tamales, bombetas y toros.
“Agarré mi maleta, a Camila y, bueno… aquí estoy. Vine no a jugar de diva, sino a demostrar que la gente de televisión puede ser cercana, cálida… no somos muñecas hablando como descosidas. La gente, en especial el televidente, se merece afecto y eso es lo que quiero transmitirle”, concluyó.