Ni populachero, ni nazi, ni corrupto ni tirano... Jorge Arroyo, nuevo director del Teatro Popular Melico Salazar, promete cuidar la calidad de los espectáculos que pasen por su escenario y ser un funcionario público consciente y crítico.
Es decir, predicar con el ejemplo; o más bien aplicar todas las críticas que por años ha hecho, desde sus palabras y escritos, a sus ahora homólogos.
Aunque es un hombre de teatro dramaturgo, actor y director esta es la primera vez que dirige un teatro estatal. Eso sí, la institución a su cargo es enorme, pues dependen administrativamente del Melico Salazar otras cinco adscritas: la Compañía Nacional de Danza, el Taller Nacional de Danza, la Compañía Nacional de Teatro, el Taller Nacional de Teatro y el Festival de las Artes.
Llegó a su nuevo escritorio el lunes y ya tiene una idea de lo que quiere lograr en esa institución: más calidad. Sobre este y otros temas, el hombre de 46 años conversó con Viva .
¿Por qué aceptó el puesto de director del teatro?
En lo que he escrito se ve una preocupación por la función pública en el país. Estoy en un buen momento de mi vida para convertir en realidad lo que ha sido hasta ahora pura letra impresa de mi parte; es decir, exponer con mi ejemplo propio lo que he requerido y cuestionado de funcionarios públicos.
¿A qué se refiere?
Es un buen momento para que demuestre con mi trabajo lo que de alguna manera he querido plantear con mis escritos: que se puede hacer una función de servicio para el país, en un área que sea de nuestra competencia, generando beneficios dentro del campo que a uno le interesa y, al tiempo, con la gratificación de realización personal. Para mí, asumir esta dirección es uno de los grandes retos de mi vida en términos personales. Mi idea no es crear una función curricular, sino cumplir con mis creencias de que hay que servirle al país.
Ha tenido una visión crítica de las instituciones culturales. ¿Cómo combinar esa visión con un puesto en la tan criticada función pública?
Predicador, practica lo que predicas.
Es decir, ¿qué le gustaría hacer y no hacer en su puesto?
Lo que no me gustaría que existiera en este puesto es ni un asomo de corrupción, de malversación de fondos públicos. No me gustaría tampoco que se confundiera la palabra popular que lleva el nombre del teatro, con populista, populachero o que demerite cierto nivel cualitativo del teatro que, aunque hasta ahora está bien, me gustaría mejorar de acuerdo a ciertos criterios estéticos que serían, según mi percepción, un sello personal.
"Por supuesto, no es una labor para este año que ya existe una programación bastante armada, sino que sería con miras al año entrante".
"Lo que me gustaría es que vieran en mí a un funcionario público trabajador, que cumple con sus obligaciones sin perder la visión de artista y su posición crítica".
Tiene mucha experiencia en teatro, pero no ha trabajado directamente en la administración pública. ¿Con qué armas va a enfrentar el cargo?
Sí estuve con el Ministerio de Cultura en la época de Mimí Prado. Luego de eso he tenido trabajos con la empresa privada, donde he tenido que ver con un tipo de administración y empleo de fondos que requerían meticulosidad, orden, programación y mucho trabajo en equipo.
¿Qué teatro recibió?
Recibo un edificio en muy buenas condiciones, un teatro de programación continuada, no del todo de mi agrado en cuanto a las diferentes propuestas estéticas que se presentarán. Creo que hay mucha mezcla, me gustaría una programación más uniformada en términos cualitativos.
¿Qué le hace falta?
Personalidad.
Es decir...
Que vos digás: voy a ir al Melico porque el espectáculo que se presenta lleva por detrás una evaluación que me garantiza ver un espectáculo de calidad.
Evaluación se lee, a veces, como censura. ¿Cómo no confundir los conceptos?
Depende de la persona o comité que evalúe y de los criterios de quienes evalúen... No quiero hacer la función de un nazi, ni ese ha sido mi estilo, pero sí habrá que limpiar la programación porque con muy buena voluntad se ha abierto el teatro a casi toda propuesta que tuvo tiempo y espacio para desarrollarse.
¿Cuál es su idea de lo que debería ser y hacer el Melico Salazar?
Tengo que ver cuál es el número de propuestas de calidad con que cuento para empezar a ver con qué otras propuestas cumplo una programación de calidad. Es muy rápido para que te dé una visión estética; sería autoritario decir ya qué es lo que haré.
¿Se ha confundido al Melico Salazar con el Teatro Populachero Melico Salazar?
Se le ha dado a esa palabra que integra el nombre un criterio muy amplio sin buscarle una definición. Hay que buscar definiciones que nos orienten dentro de estas instituciones. Aquí necesito saber hasta dónde popularizo este teatro, porque por hacerlo más popular no voy a quitar las butacas para que jueguen futbol, medida muy popular y que me lo llenaría mucho.
Lo primero que hará será definir la función del teatro...
Sí, para poder identificar cuáles son los productos que deben canalizarse en este edificio.v