En busca del cráter
Conforme usted se enrumba hacia la cima, el clima se enfría cada vez más. El camino se torna húmedo y el verde asoma, tupiendo cada punto al que mire.Sus pulmones empiezan a experimentar una sensación diferente, al llenarse del aire puro y fresco que vive en las alturas.
A la distancia, el volcán Poás es solo otro punto en el horizonte, pero estar allí, donde su gigantesco cráter oculta un caudal inimaginable de energía y fuerza, es todo un acontecimiento, digno incluso del más refinado visitante.
Visite el volcán
El volcán Poás siempre es un destino factible para esos días en los que usted quiere alejarse de la selva de hormigón en que vivimos y disfrutar de la naturaleza, al tiempo que da un saludable paseo.
El Parque Nacional Volcán Poás se ubica a 47 kilómetros del centro de Alajuela. Llegar no es complicado: usted solo tiene que dirigirse hasta los tribunales de justicia de esa provincia, y de allí empezar a subir.
Cuando sienta que está rodeado de vegetación, es señal de que la caseta de entrada está muy cerca.
Lo primero que debe hacer para disfrutar de las bellezas del parque, es pagar la cuota de entrada: ¢200 los nacionales y residentes en el país, y $6 (¢1.392) los extranjeros. Los niños menores de 12 años no pagan entrada.
A continuación, el guardaparques que está en la caseta le cobrará el parqueo: motocicletas, ¢100; vehículos livianos, ¢250; microbuses, ¢500; busetas, ¢750; buses, ¢1.000.
Ahora sí, estamos listos. El Parque Nacional Volcán Poás ofrece a sus visitantes varios atractivos. De primera entrada, se encontrará un edificio en el que hay una sala de exhibición con informaciones sobre parques nacionales y las zonas volcánicas.
En el segundo piso están el Museo de Insectos, cerrado por este mes debido a una remodelación; la cafetería, por aquello de un refresquito luego de la caminada; la tienda de souvenirs, y un auditorio donde todo el día se proyectan videos sobre el parque. Allí también se ubican los servicios sanitarios.
Diversión al natural
Ahora bien, dijimos que queríamos escapar de la selva de hormigón en que vivimos; pues salgamos del edificio y dirijámonos hacia la naturaleza.
El parque cuenta con dos senderos naturales: uno hacia la Laguna Botos, que tiene 500 metros de diámetro y fue un cráter volcánico. Este sendero mide 1.050 metros: ¿ya ve por qué le hablé del refresquito?
El otro sendero se llama La Escalonia, es un recorrido de 560 metros dentro del bosque nuboso; y, claro, también está el camino hacia el cráter: 600 metros de caminada en medio de plantas, pájaros y uno que otro insecto.
Una vez que caminó por los senderos y -si tuvo suerte- pudo ver despejado el cráter del volcán, es hora de almorzar..., si llevó qué comer, claro.
Hay cuatro zonas de picnic llenas de mesitas, y en dos hay hasta ranchos con parrilla para asar el salchichón de los gallos.
El horario del Parque Nacional Volcán Poás es: de lunes a domingo de 8 a. m. a 3:30 p. m.