Paraíso lacustre Un hermoso sitio que se puede visitar es el archipiélago de Solentiname
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Mancarrón, Chichicaste, La Venadita, Lagartera, Corozo, Bandolín, Polca... los nombres van surgiendo conforme la panga navega por el Lago de Nicaragua, a muy corta distancia del territorio costarricense. Se trata del archipiélago de Solentiname y sus 36 islas que constituyen un paraíso de vida silvestre, pues apenas unas cinco de ellas están habitadas y la población total no llega a 800 personas.
Paraíso lacustre Un hermoso sitio que se puede visitar es el archipiélago de Solentiname
Pesca abundante, petroglifos precolombinos y abundancia de flora y fauna son algunos de los atractivos del conjunto de islas, cada una de las cuales semeja una balsa con árboles de todos los tamaños, a la deriva, en las aguas del lago cuyos 8.000 kilómetros cuadrados lo convierten en el más grande de Centroamérica.
Rasgo sobresaliente constituye el hecho de que los habitantes de las islas se han especializado en la pintura primitivista y en la elaboración de artesanía con madera de balsa. El observar el desarrollo de estas actividades artísticas resulta un atractivo especial para los visitantes.
Como sucede con otros rasgos de estas islas, la pintura primitivista tiene antecedentes históricos, si bien cercanos, pues se remontan a cuando el poeta y político Ernesto Cardenal ejercía como sacerdote en las islas y promovió el arte entre sus residentes. Pero este aspecto moderno es solo la continuación de un desarrollo artístico -tal como atestiguan los petroglifos- que se remonta a los indígenas guatusos que habitaron el archipiélago, el cual a su vez fue sitio de tránsito para diversas tribus centroamericanas.
Aparte de constituir de hecho una reserva ecológica de proporciones descomunales, el conjunto de islas cuenta con lugares especializados en la conservación de los recursos naturales, tal como el Refugio de Vida Silvestre Los Guatusos.
¿Cómo llegar?
Para visitar el archipiélago primero hay que trasladarse a Los Chiles y de ahí navegar una hora por el Río Frío hasta San Carlos de Nicaragua; una experiencia inolvidable por la belleza del paisaje natural y lo exótico del puerto lacustre del país vecino, donde se cumplen los trámites migratorios.
La multiplicidad de atractivos hace que la segunda etapa del viaje, desde San Carlos a Mancarrón -donde se ubica un hotel bien acondicionado que lleva el nombre de la isla, o a San Fernando, donde hay otro albergue un tanto más modesto- parezca cuestión de minutos, si bien tarda una hora.
Una visita de dos días y una noche, con todas las comidas incluidas, al paradisíaco conjunto de islas nicaragüenses tiene un costo aproximado de $70 (unos ¢16.000) más el valor de los trámites migratorios. El viaje se puede coordinar en Los Chiles con Servitur, que dispone de toda la información (teléfono 471-1055) o mediante el fax 471-1211.
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