Mario Bezares, un conductor secundario de programas cómicos en la televisión de México, se convirtió en figura central luego que un juez lo liberó del cargo de colaborar en el asesinato de su antiguo jefe, el popular presentador Paco Stanley, por el que estuvo 17 meses en prisión.
Poco después de salir de prisión el 25 de enero, la cadena TV Azteca, donde trabajó Stanley, ofreció todo su apoyo a Bezares, pero la Procuraduría de la capital, que lo acusó del crimen, anunció que insistirá en su culpabilidad.
Mientras pelea en los tribunales de segunda instancia, Bezares conducirá junto a su esposa, Brenda, un programa de variedades en horario estelar, actuará en una obra de teatro y lanzará un libro y un disco de música tropical, todo de su autoría y con el respaldo de la televisora.
"Mayito (como lo llaman sus amigos y admiradores) es de la casa y tiene el respaldo incondicional de la empresa", dijo Martín Luna, director general de Estudios de TV Azteca.
Bezares saltó al primer plano luego que fue detenido bajo el cargo de preparar el escenario para que Stanley, a quien acompañaba como segundo presentador en un programa cómico, fuera ejecutado a balazos en junio de 1999, cuando abandonaba un restaurante del sur de la capital mexicana.
El juez Rafael Santa Ana aclaró que no exculpó a Bezares de los cargos, pero explicó que debía ser liberado pues las pruebas presentadas no eran contundentes y generaban dudas.
La otra cara
Los fiscales sostienen que el ahora famoso presentador, de quien Stanley solía burlarse frente a las cámaras de televisión, concertó el crimen con los narcotraficantes a quienes Paco debía dinero y favores.
Stanley fue ejecutado de varios balazos, después de salir de un restaurante donde desayunó con Bezares y ambos consumieron cocaína, según demostraron los exámenes médicos.
Las investigaciones indican que el presentador era, además de consumidor de cocaína, distribuidor de esa droga en el medio artístico.
Pero Bezares, quien el día del crimen permaneció largos minutos en el baño del restaurante mientras Stanley era asesinado, alega que no consume cocaína ni tiene vínculos con narcotraficantes.
Los fiscales aseguran que en los interrogatorios Bezares cayó en numerosas contradicciones y no supo explicar dónde estuvo en ciertas fechas previas al crimen.
Con base en las pruebas y testimonios ofrecidos, los jueces decidieron que el acusado debía permanecer preso mientras se desarrollaba el juicio.
La liberación de Bezares, junto a otros cinco inculpados, "es un fallo judicial orientado a satisfacer las demandas de la más feroz y agresiva campaña de la que se tenga memoria, montada por la TV Azteca", sostuvo Samuel del Villar, exprocurador de la capital.
El presidente de TV Azteca, Ricardo Salinas, replicó que "todo este caso fue un montaje de parte del gobierno de la capital, en manos del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD)".
TV Azteca a la carga
Las acusaciones de la Procuraduría contra Bezares y otros colaboradores de Stanley, todos trabajadores de TV Azteca, fueron negadas por esa cadena de televisión, que incluso convocó a los televidentes a protestar públicamente contra los acusadores.
Cuando se registró el crimen, personal de seguridad de TV Azteca, medio que desde hace dos años mantiene una amplia campaña contra el consumo de drogas, intentaron remover evidencias y solicitaron a los investigadores que no revelaran que Stanley era adicto a la cocaína, denunció Del Villar.