Hubiera sido más fácil para El Parque continuar con la fórmula de acordes nada rebuscados, como los de Juana Escobar, o insistir en letras que podrían significar cualquier cosa, menos, un golpe seco y directo a la opinión pública: Cuantas noches, Entre sangre y arena, No sé que pensarás ¡despierta!...Hay temas de sobra para completar la lista. Pero no. El cuarteto decidió que para subirse de nuevo a los escenarios debían hablar sin pelos en la lengua y esta vez no detenerse ante nada ni nadie.
Para muestra un botón: luego de casi un año de estar callados, de que sus tres integrantes originales se dedicaran a hacer otras cosas, de que estuvieran sin cantante y de haber imaginado por un momento que no volverían jamás a los escenarios, El Parque lanzó el disco Anoche vino el diablo a hablarme de Dios.
Aunque de ese digital suena desde hace 15 días Chikatilo o Gritos en el desierto, el disco lo presentarán con bombos y platillos este fin de semana. (Véase recuadro Con los cuatro).
Con El Parque el asunto no radica en que canten y hagan un disco.
El punto está en que se han vuelto un poco más oscuros...densos, quizá... góticos. Ellos quieren ahora arrancar las máscaras, no ponérselas; quieren gritar, no que griten por ellos: quieren molestar con la mirada, no que los molesten...quieren revolver, incomodar a los cómodos, desarmonizar, sacudir y dar la espalda a la doble moral, a la hipocresía, a los falsos discursos y por qué no, al hombre mismo cuando este representa solo lo negativo de la especie a la que pertenece.
Revés
No es que hayan envejecido en meses -tienen en promedio unos 24 años-, es que son ahora más desconfiados, y se cansaron de ser los "chicos lindos", para las nenas y "los tipos blandos" para los rudos del rock.
No quieren que nadie los nombre por los motes con los que se autobautizaron en los años anteriores de su carrera.
"Eso ya nada que ver", así de seco lo dijo Federico Drries, a quien antiguamente le llamaban Fico. Estaba casi tendido sobre un sofá.
Inti Segura, seguirá siendo Inti -ese es su nombre de pila-; Churro retomó su nombre de pila: Bernardo, y Andrés, es Andrés. él es el nuevo cantante, el que sustituye a Luigi -Luis Arenas-. El Parque parece no tener buenos recuerdos de él.
"Pero ya eso es historia. Fueron muchas cosas... Hablemos mejor de lo que estamos haciendo ahora", dijo Inti, quien insistió en no invocar el pasado.
Parte del presente de El Parque es su nuevo integrante. Andrés Calvo, de 22 años, es primo de Inti y un cantante autodidacta y novato.
"Yo solo espero dar lo mejor de mí. Me gusta cantar con ellos..., bueno, con nosotros... Los escuchaba antes y me parece que El Parque de ahora es más oscuro pero más interesante", aseguró Andrés, que prefería mantenerse al margen de la charla.
Federico escribió la mayoría de las canciones de Anoche vino el diablo a hablarme de Dios.
"No me senté y dije: voy a escribir una canción estilo El Parque... son letras que no hay que explicar. Anoche vino el diablo... por ejemplo, fue un sueño. Yo estaba en un lugar y llegaba el diablo -que era igualito al actor Ricardo Montaner- y me decía 'vine a hablarte de Dios'. Así escribí esa canción, son solo cosas que pasan...a mí o a cualquiera. No me agarro la cabeza y digo 'oh, estoy deprimido, voy a escribirlo'. No queremos dar un mensaje de salvación o algo así", insistió Federico.
Aprender a golpes
Parece que esperar y probar suerte fuera de los escenarios fue lo mejor que le pudo pasar a El Parque.
"Yo no creo que la gente quiera escuchar que todo esta bien cuando eso es mentira. No es que no haya esperanza, pero no vamos a decir que todo es bueno cuando no lo es", complementa Inti, los demás solo escuchan.
"Estoy leyendo un libro y tiene una frase que dice 'los hombres malos hacen lo que los hombres buenos sueñan', eso es lo que quiere decir Anoche vino el diablo a hablarme de Dios", concluye después.
"Si, definitivamente, el disco no es una visión feliz del mundo... pero tampoco somos satánicos", dice Federico mientras ríe y hace cara de resignación.
"Creo que decepción es la palabra correcta para describir el disco, ni depresión, ni violencia: decepción. Si, eso es", aseguró Bernardo, como dando en el clavo.
"No. Es cierto que en el disco hay sinsabor pero también mucha fe. Yo siento este material como diciendo que hay cosas malas pero que hay esperanza", contradijo Andrés.
Y es que El Parque aprendió a golpes y rompió con su cantante (Luis Arenas), con su representante Vivian Htt y con su casa discográfica Sony Music. Poco después guardaron los instrumentos.
"Ahora tenemos la alternativa de decir que si o que no, estamos en un momento en que sentimos que vamos a hacer lo que queremos", dijo Inti.
Federico interrumpió: "es que ahora las ideas están mejor enfocadas."
Ahora ellos toman sus propias decisiones. no hay representantes ni intermediarios; nadie escoge los conciertos sino ellos; nadie más que el grupo decide qué hablar o no hablar.
Ahora es El Parque en su más real y honesto discurso.
Con los cuatro
El Parque presentará su disco Anoche vino el diablo a hablarme de Dios, este viernes 6 y sábado 7 de agosto.
El concierto será a las 8 p.m. en el teatro Eugene O'Neill, del Centro Cultural Costarricense Norteamericano.
Estarán como invitados Marcos Chinchilla (guitarra), Gerardo Jiménez (teclados) y Olman Arroyo (percusión).
La entrada cuesta ¢1.500.
Estos son los temas que incluye el disco:
Chikatilo (Gritos en el desierto)
Aquel tipo de ayer
Ya nadie más podrá decir
No más plegarias
Anoche vino el diablo a hablarme de Dios
Polvo y calor
Ushka
Cuando el tiempo venga a mi
No existe más
Y cosas de dioses