La vida rural de Jetsun Pema y su familia en Tibet cambió radicalmente primero, cuando su hermano mayor fue reconocido como la décimocuarta reencarnación del Dalai Lama y luego, cuando China ocupó el país a fines de los años 50.
Tibet: Mi Historia, la autobiografía de la hermana del Dalai Lama, narra lo que significa pertenecer a la familia del líder espiritual y temporal de la actual provincia de China, sobre todo en una época de gran convulsión para la zona al este de la cadena montañosa del Himalaya.
Cuando Jetsun Pema tenía cinco años, poco después de que su hermano fuera reconocido como Dalai Lama, la familia se mudó a la capital, Lhasa.
Pero mientras la pompa del poder rodeó al Dalai Lama, la familia permaneció humilde. No recibió ingresos especiales del Estado y subsistió de su propiedad en el Tibet rural.
Jetsun asistiría como pupila en una escuela de India, en preparación para una vida fuera de Tibet, aun antes de que la ocupación china obligara al Dalai Lama y su familia a huir de su patria en 1959.
En la ciudad india de Darjeeling, Jetsun se reunió con otro hermano, Gyalo Thondup, considerado por lo habitual como el más astuto en el terreno político de los integrantes de la familia del Dalai Lama.
Gyalo fue el principal contacto entre el gobierno tibetano, las autoridades indias y Estados Unidos.
"Mi hermano reclutó a jóvenes tibetanos que fueron enviados a Arizona y entrenados por la CIA (Agencia Central de Inteligencia). Luego volvieron y descendieron en paracaídas en pequeños grupos sobre ciertas zonas de Tibet", explica el libro.
Los mejores pasajes del libro narran la dramática huida de Tibet del Dalai Lama, ya que su hermana logró entrevistarse con la mayoría de las personas que estuvieron involucradas directamente.
Paradójicamente, el exilio condujo a que el Dalai Lama tuviera un contacto más directo con el pueblo tibetano del que hubiera tenido de haber estado aislado en su palacio.