Como celebración del quinto centenario habrá un acto en el viejo palacio de la Signoria al que asistirá el ministro italiano de Cultura, Giuliano Urbani, que luego irá a la Galería de la Academia florentina, donde se conserva la estatua, a un concierto en honor de Miguel Angel.
Con estos homenajes comienza una serie de celebraciones que incluye debates, congresos y una peculiar exposición en torno al David –que ya ha comenzado a dar que hablar– de obras de escultores contemporáneos, como George Baselitz, Luciano Fabro, Jannis Kounellis y Robert Morris, y del fotógrafo Thomas Struth.
El 8 de setiembre de 1504, la gigantesca estatua del pastor de la casa de Israel, de 5,16 metros de altura y 5,5 toneladas de peso, quedó ubicada con toda solemnidad delante del palacio de la Signoria, símbolo del poder de Florencia.
El hecho de que fuera emplazada en un lugar tan señalado –elegido por una comisión de la que formaban parte Leonardo Da Vinci y Sandro Botticelli– demuestra la importancia que se quiso otorgar a la obra.
Michelangelo Buonarroti (1475-1564) tenía entonces 23 años. El bloque de mármol del que salió el David estaba lleno de defectos y el genio del Renacimiento obró el milagro en él.