En las noches, antes de acostarnos, o en las mañanas, al alistar la ropa, una de las primeras preguntas que ronda por nuestra mente es: "¿Cómo estará el clima hoy?". Escogemos algo fresco porque el día parece estar soleado, y elegimos mangas largas si hace frío. Otros más precavidos no toman riesgos y no dudan en llevar su paraguas y abrigo.
Si bien es cierto que muchas veces nos basamos en el informe del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), la naturaleza suele ser caprichosa y las predicciones no coinciden con la realidad: los rayos del Sol traspasan nuestras camisas calientes y oscuras, o el agua se acumula en los zapatos y nos hace más difícil el camino.
Sin embargo, ¿en qué se basan los meteorólogos para adelantar el clima que nos espera en las siguientes horas? ¿Por qué muchas veces "no pegan"?
Basados en estudios y análisis, los meteorólogos realizan las predicciones con un plazo de 24 horas, y cada 30 minutos se analizan las fotografías de satélite que llegan. En ese lapso pueden ocurrir fenómenos que hagan variar sus pronósticos.
Tres son los puntos fundamentales en los que se basan para determinar el estado del tiempo. Luego de unir los resultados que emiten todas las partes, elaboran el informe final.
"Nosotros nos basamos en tres elementos principales: los mapas meteorológicos, el tefigrama o análisis vertical de la atmósfera, y las fotografías de satélites", comentó José Manuel Montoya, meteorólogo del IMN.
Explorando el territorio
Con frecuencia escuchamos hablar de sistemas de baja y alta presión. Pues bien, los mapas de superficie indican a los científicos dónde se encuentran los campos de presión y qué se puede determinar con ellos.
El satélite West 8 envía la información que abarca desde Estados Unidos hasta Argentina, y, con base en ello, pueden prever si habrá buen clima (alta presión) o, por el contrario, si lloverá y si la temperatura estará baja (baja presión).
En el Instituto también se encuentran los mapas de altura. Todos los días, a las 5 a. m., lanzan un globo desde el Aeropuerto Juan Santamaría, con una aerosonda. El globo viaja 20 kilómetros hacia arriba y la aerosonda indica cuál es la temperatura, la humedad, el viento y las ondas, conforme se va desplazando.
Como segundo referente, los estudiosos toman en cuenta el tefigrama o análisis vertical de la atmósfera. Con los datos se determinan el grado de humedad y la estabilidad atmosférica.
Las fotos de satélite es el otro parámetro para pronosticar el tiempo. El satélite colocado en un solo lugar, gira a la misma velocidad de la tierra (1.700 km/hora) y lanza información cada media hora.
Una vez unida la información recopilada por estos tres puntos, se procede a la predicción del tiempo por un período de 24 horas, de manera que no es una bola de cristal lo que emplean para "adivinar" los avatares de tiempo.
¿Confiable?
Cuando nos enteramos de que los pronósticos de los meteorólogos, solemos preguntarnos cuán acertadas son sus predicciones; pero, como la misma palabra lo dice, no es posible tener una certeza del cien por ciento.
"Si existe un patrón estable, pueda que la predicción sí sea al cien por ciento, e incluso la podemos extenderla por dos días más; pero no podemos asegurar que esto pase siempre", explicó Irina Katchan, meteoróloga del IMN.
Tanto Katchan como Montoya coinciden en que las probabilidades de que suceda lo manifestado por ellos es de un 90 por cierto, pues existen factores ajenos que pueden entorpecer el resultado final.
Predecir el tiempo es más que un juego de adivinanzas, donde muchas veces se involucran agentes casi imperceptibles. "La zona tropical es un lugar donde pueden formarse con facilidad fenómenos que se desplazan muy rápidamente y son difíciles de captar", señaló Katchan.
Asimismo, ambos científicos explicaron que la topografía del territorio costarricense, aunada a los microclimas existentes, dificulta aún más el trabajo.
Ante las posibles dudas de cómo estará el tiempo, recuerde que de diciembre a marzo es muy difícil encontrarse con algunas gotas de lluvia, y de mayo a noviembre de verdad que caerá agua del cielo.
¿Por qué fallan?
Fenómenos que se forman rápidamente y se desplazan a altas velocidades, lo que los hace imperceptibles.
Desplazamientos poco constantes de los fenómenos atmosféricos.
Topografía costarricense, marcada por la posición transversal de las cordilleras.
Diferentes microclimas existentes en nuestro país.