La vida de Salvador Dalí fue polémica por sus excentricidades y tras su muerte su herencia pictórica ha provocado numerosos escándalos, el último la aparición de un cuadro supuestamente robado hace 25 años por el que el artista recibió una jugosa indemnización.
El principio de esta historia se remonta a 1974, cuando el pintor español reclamó un depósito de cuadros que tenía desde enero de 1973 a la galería de arte neoyorquina Knoedler y los galeristas descubren que la obra estereoscópica titulada La doble imagen de Gala (1969) ha desaparecido.
En la galería neoyorquina sólo tenían el marco de esta "obra de volumen", caracterizada por ser un óleo de pequeño formato sobre cobre dividido en dos piezas muy similares, aunque no idénticas que se ubican juntas, al objeto de conseguir mediante disposición de tres espejos la sensación que Dalí denominaba "la tercera dimensión".
Tras movilizar a la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) e infructuosas pesquisas -que parece ser que en algún momento llevaron al entorno del pintor-, a finales de 1975 Knoedler y la aseguradora británica Lloyds entregaron a Dalí $125.000 (cerca de ¢36.000.000) como indemnización, y según la policía española, en esta entrega monetaria actúa como testigo el entonces secretario del artista John Peter Moore.
Pasan 25 años y hace una semana, La doble imagen de Gala fue recuperada por la policía española. ¿Dónde? En el centro de arte Perrot-Moore de Cadaqués, en el nordeste de España, que pertenece casualmente, al ex secretario de Dalí, más conocido como Capitán Moore, y a su esposa, Catherine Perrot.
Y aunque en un principio fuentes policiales comunicaron que los cuadros decomisados eran falsos, al día siguiente explicaron que la obra requisada era en realidad la desaparecida en Nueva York.
Intensa investigación
El rastro de este conjunto estereoscópico había aparecido en abril pasado, cuando agentes españoles de la Brigada de Patrimonio entraron en todas las salas del museo Perrot-Moore e incautaron 10.000 presuntas falsas litografías del pintor surrealista, y realizaron fotografías y vídeos de una obra expuesta como Dalí pintando a Gala.
Con las imágenes en su poder, la policía inició una exhaustiva investigación, contrastando datos con la Interpol, el FBI y varias sociedades artísticas estadounidenses e incluso la aseguradora que indemnizó al artista. El resultado fue contundente, el cuadro Dalí pintando a Gala era en realidad La doble imagen de Gala.
Con autorización judicial, los agentes de la ley requirieron a Moore para que entregue la obra robada y, después de ser requisada, fue depositada en un centro de arte madrileño para su correspondiente peritaje y autenticación.
El antiguo secretario del pintor español, que tras la incautación de las litografías de Dalí presuntamente falsificadas se encuentra en libertad condicional -no entró en prisión por su avanzada edad (80 años)-, declaró a un periódico que el cuadro "se lo regaló un amigo francés que murió hace 10 años y que le legó la obra a cambio de una ayuda económica que le había prestado".
El Capitán Moore aseguró que nunca vio el cuadro robado y que no sabe si es el mismo que tenía expuesto en el museo, según el diario, y añadió: "si hubiera sabido que era robado, no hubiera sido tan ingenuo de ponerlo en el catálogo" del museo.
De momento, no se sabe nada más del rocambolesco viaje de 25 años que sufrió La doble imagen de Gala. Pero, una vez más queda confirmado que tras la muerte de Dalí, la falta de control que el pintor llevó en vida sobre su obra, ha sido aprovechada por distintas personas para hacer negocio con una de las mejores obras pictóricas del siglo XX.