La música de la década de los ochentas vuelve a estar de moda, y el ejemplo más claro es el regreso a los escenarios Culture Club, que continúa su gira por los Estados Unidos
En un concierto ofrecido la semana pasada en Londres, cantaron algunos de sus mayores éxitos como Poison Arrow, The Look of Love y All my Heart, y comenzaron a caldear el ambiente con un público que dejó claro que había acudido divertirse lo más posible.
Pero si había un motivo por el que estuviera abarrotado el recinto, era para volver a disfrutar de la música de Culture Club con su carismático cantante Boy George.
Desde que saltaron al escenario al ritmo de su canción Time, Clock of the Heart se pudo demostrar que los miembros de esa banda, Roy Hay, Mike Craig, Jon Moss y el mencionado Boy George, están disfrutando con su vuelta a la actualidad y que los problemas que los llevaron a disolver el grupo en 1987 se han superado con el paso del tiempo.
Boy George vestía un traje negro con una especie de corona que le cubría toda la cabeza, y que recordaba el estilo de la bruja en el cuento de Blancanieves. Derrochó simpatía y felicidad sobre el escenario, hablando continuamente con el público entre canción y canción.
Algo que pareció sorprender a los miembros de Culture Club es que en el concierto de esta gira hay un gran número de gente muy joven, que, como dijo George: "No pueden recordar mucho de cuando tuvimos nuestro primer éxito en 1982."
El concierto se convirtió en un repaso por sus mayores éxitos en los comienzos de los años ochentas, que coincide con los incluidos en su disco recopilatorio titulado Greatest Moments recientemente editado, con canciones como Do you Really want to Hurt me, Church of the Poison Mind, Move Away, Itos a Miracle y The crying game.
También tocaron una nueva canción que ha tenido muy buenas ventas en el mercado británico, I just wanna be loved, y cerraron el concierto con dos de las piezas favoritas de todos sus fans, la dramática Victims y la alegre y contagiosa Chamaleon.
Pero para acabar la noche, Boy George explicó que nació en el pueblo inglés de Woolich y que se sentía diferente de la gente a "mi alrededor, pero un día vi a David Bowie en la televisión y comprendí que había gente como yo en el mundo".
Y por ello concluyeron su concierto con una versión del clásico de Bowie, Starman.