Las uñas de los pies son más vulnerables que las de las manos, ya que están expuestas a golpes y a la humedad del calzado.
La humedad favorece la presencia tanto de hongos como de bacterias, las cuales pueden infectar la uña. Para evitar que esto ocurra es necesario secarse muy bien los pies y utilizar zapatos abiertos, no estrechos.
Lo mismo se recomienda para que la uña no se encarne. "Lo mejor es evitar los zapatos puntiagudos y los que tienen el tacón muy alto, pues la uña se puede encarnar por los pequeños golpes que sufre contra el calzado", dice la podóloga y fisioterpeuta Mila Hidalgo, gerente de La casa del pie.
Para que las uñas no se encarnen también es importante mantenerlas limpias y cortarlas en línea recta, de modo que no se formen "picos" en los bordes.
"Las uñas no se deben usar muy largas, pero tampoco hay que cortarlas demasiado. Lo recomendable es usar un cortauñas para pies y, si después se quiere emplear lima, que sea de cartón", asegura la podóloga.
Según dice, aunque la uña esté muy encarnada o infectada no hay que sacarla del todo. Para salvarla es necesario desinflamarla y corregir la causa del daño
Cuando existe infección, un especialista debe indicar el tratamiento adecuado.