LAS FALDAS DE LA ABUELA son todo un argumento, sobre todo cuando la abuela no es exactamente la abuela y cuando un policía se ha metido en esas faldas para arrestar a una nieta de la que se enamora. ¡Ah!, y cuando todo ese enredo es un filme policial adobado a pura comedia. Se trata de la cinta Mi abuela es un peligro, que ahora llega para invadir de risotadas las distintas salas donde se exhibe.
Por supuesto: una comedia de este tipo, llevada con el arte del disfraz, exige un actor camaleónico capaz de hacer papeles diametralmente diferentes con personajes a puro maquillaje. Por eso, el actor Martin Lawrence está dispuesto a hacernos reír con sus payasadas y con su conocido estilo cercano a la sobreactuación.
En Mi abuela es un peligro, Martin Lawrence cumple con tres personajes: así, lo vemos como un viejo de nacionalidad asiática metido en el ilegal negocio de las apuestas con peleas de perros. Luego descubrimos que el tal asiático es, en realidad, un maquillado policía del FBI de nombre Malcolm Turner (por supuesto: Martin Lawrence).
La habilidad del detective Turner para el disfraz lo lleva, luego, a un pequeño pueblo sureño, a la espera de un asaltante peligroso de bancos que se ha escapado de la cárcel. Con la ayuda de su compañero John (Paul Giamatti), Turner monta vigilancia en la casa de una vieja abuela conocida como Big Momma (Ella Mitchell), a donde debe llegar Sherry (Nia Long), la antigua novia del delincuente. Al fin y al cabo, Sherry es el camino más rápido para llegar al convicto en fuga.
Sin embargo, surge un problema: Big Momma se aleja inesperadamente de la casa. Entonces Malcolm Turner toma una decisión rápida: él se hará pasar por la abuela, y de aquí surgirá un abanico de situaciones cómicas, gracias a los enredos que se arman cuando aparece Sherry, enredos que pasan por el amor.
Para tener buen resultado comercial, la película se limita a deshilachar situaciones vacilonas. Se trata de una enunciación continua de chistes (no es nada complejo). Es ese humor funcional el que ha resultado eficaz en los distintos preestrenos que se han hecho en el país. Si no, que lo digan las risas barulleras e indiscriminadas del público.
Parte de ese éxito estriba en los bien logrados maquillajes hechos por el maquillador Greg Cannom, quien ya se había ganado un Oscar por un trabajo semejante con el actor Robin Williams en la película Papá por siempre (1993). Cannom y su equipo trabajaron con creatividad para convertir a Martin Lawrence en asiático, en detective y en Big Momma, por lo que desarrollaron -incluso- un nuevo tipo de prótesis de silicón.
El resultado es una película carnavalera (dirigida por Raja Gosnell), que fácilmente se gana el adjetivo de "pacho" con esa "abuela" enamorada de "su nieta" (¡qué abuela!), aunque (a veces) la cinta peca por obvia con su humor predecible y efectista (que no va más allá de sus propias ocurrencias), y que hace reír al público con el constante doble sentido de sus cosquillas.
Cómo, dónde, cuándo
Mi abuela es un peligro se exhibe en Magaly, Colón, Omni, San Pedro, Internacional, Cinemark, Colonial.
Entrada: De ¢800 a ¢1.200, según la sala; precio especial para pensionados.
Horario: Funciones regulares.
Inicio: Mañana, viernes.