El dramaturgo cubano Julio Cid obtuvo este miércoles el Premio de Teatro Tirso de Molina, que este año celebra su trigésima edición, una iniciativa de la Agencia Española de Cooperación Internacional, del Ministerio español de Asuntos Exteriores.
Julio Cid, residente en La Habana, ha ganado el Tirso de Molina con la obra Cabaiguán-La Habana-Madrid que, a juicio del jurado, "plantea un espléndido paralelismo entre el deterioro de las esperanzas colectivas españolas o cubanas y el gran sueño y desencanto de los personajes de esta historia tierna, emotiva y escrita con gran sentido del humor".
Tres millones de pesetas (¢4,9 millones) es la dotación de este premio, fallado anteayer en un almuerzo celebrado en la Casa de América en Madrid, presidido por el director general de Relaciones Culturales y Científicas del Ministerio de Exteriores, Rafael Rodríguez Ponga, y al que asistieron agregados culturales de varias embajadas de países latinoamericanos en España.
El jurado, presidido por el dramaturgo español Jerónimo López Mozo, ganador de este premio en 1996, declaró finalista a la obra El niño argentino , del dramaturgo argentino Mauricio Kartún, una obra escrita en verso vernáculo y "un exigente trabajo de escritura".
Además de López Mozo, han formado el jurado el actor y dramaturgo español Carlos Álvarez-Novoa, ganador del Tirso de Molina el año pasado, junto al argentino Diego Fernández; Teodosio Fernández, catedrático de Literatura Hispanoamericana en la Universidad Autónoma de Madrid; Julia García Verdugo, autora y editora teatral; y el dramaturgo chileno Marco Antonio de la Parra.
Un total de 276 obras, de las cuales 122 procedían de España y el resto, 154, de otros países, se han presentado a la XXX edición de este premio, "muchas de ellas de alto nivel", afirmó López Mozo. "Vivimos añadió un momento optimista sobre la situación del teatro en Latinoamérica".