
BUENOS AIRES (AFP) - Tres personas murieron en Argentina y una en Chile por una ola de frío polar que afecta gran parte de Sudamérica y que provocó la primera nevada en 89 años en la ciudad de Buenos Aires e inusitadas nevadas en la andina Bolivia, cerrando carreteras y aeropuertos.
En Argentina las temperaturas llegaron hasta 22 grados Celsius bajo cero en Bariloche, en la provincia patagónica de Neuquén, mientras que en distintos puntos del país se registraron fenómenos de nieve o aguanieve que no se producían desde hace décadas.
Un hombre de unos 60 años fue hallado muerto en Rosario (300 km al norte de Buenos Aires), otro en una calle de la capital cubierto sólo por un cartón y un tercero en Córdoba (700 km al norte), todos por hipotermia, dijeron portavoces policiales.
En algunos barrios de la capital argentina y su periferia, por primera vez desde 1918, cayeron pequeños copos de nieve, o aguanieve.
La ola de frío -la tercera que sufre el país en lo que va del año y que continuará hasta el miércoles- es consecuencia de la masa de aire polar que ingresó hace dos días de la Patagonia, explicaron expertos.
El temporal de nieve, cuya intensidad no tiene parangón en los últimos 30 años, afectó, entre otras, a la ciudad de Mendoza, ubicada al pie de la Cordillera de los Andes (1.100 km al noroeste de Buenos Aires), informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), indicando que hay un alerta meteorológico para la zona cordillerana de Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza y Neuquén.
La fuerte demanda de electricidad y gas fue sobrellevada en un fin de semana largo, ya que el lunes fue feriado nacional, pero el Gobierno está pendiente de cómo responderá la red energética ante el salto de la demanda que se producirá el martes.
Ya en los últimos días se reforzaron las importaciones de electricidad desde Paraguay y Brasil y de gas desde Bolivia, al tiempo que se aplican restricciones a los consumos energéticos industriales.
Pese a las inclemencias, Vialidad Nacional informó la tarde del lunes que estaba despejado el ingreso al túnel Cristo Redentor que permite el tránsito a Chile, y que los 3.000 camiones que permanecían varados comenzaban a cruzar.
En ese país se registraron hasta 18 grados bajo cero en algunas zonas, dejando un muerto en la región de la Araucanía (sur).
Las gélidas temperaturas se registraron en la localidad de Balmaceda, en la región de Aysén, a unos 1.000 km al sur de Santiago, mientras que en la cercana Puerto Montt el frío congeló las cañerías del agua potable.
Es la segunda ola de frío que se produce este invierno: a fines de junio, la capital chilena enfrentó temperaturas récord que llegaron a -4 grados y que provocaron la muerte en la vía pública de cuatro indigentes.
En Bolivia, en tanto, una intensa nevada caída sobre el occidente del país cortó la carretera troncal y cerró los principales aeropuertos.
Las principales carreteras que unen la capital política con otras regiones estaban cortadas por la nieve que en algunos casos llegó a 15 centímetros de espesor, sobre todo en el altiplano, donde las temperaturas bajaron hasta los 7 grados centígrados bajo cero, según el servicio nacional de metereología.
En ese país también se espera que la temperatura comience a subir recién hacia el fin de semana.
Su vecino Perú -donde el último balance oficial da cuenta de 48 niños fallecidos por neumonía desde abril- declaró el 15 de junio pasado el estado de emergencia por 60 días en 13 de los 24 departamentos del país, afectados por el frío.
Las bajas temperaturas también se sienten en Uruguay, donde las mínimas rondan los cero grados y las máximas no superan los 10 grados centígrados, provocando un aumento de las afecciones respiratorias.
Aunque el fenómeno climático puede generar perturbaciones varias, muchos sudamericanos celebraron las inesperadas nevadas, vistas incluso como presagios de buena suerte.
Los argentinos salieron a la calle a festejar y a intentar hacer los clásicos muñecos de nieve.
Las figuras heladas también se veían en las calles de las bolivianas La Paz y El Alto, como centinelas del gélido invierno. Incluso en el aeropuerto un hombre fabricó en hielo la figura de una llama, el típico camélido andino.
"Esta nevada es de buena suerte, va a haber buena producción. Lo que han pensado nuestros gobernantes se va ha cumplir", vaticinó por su parte Ramón Mollericona, un amauta (viejo sabio, en aymara) boliviano.
© 2007 AFP