Málaga (España). Cuatro personas murieron, entre ellas el piloto, y 27 resultaron heridas hoy en el accidente de un avión de la compañía española Binter Mediterráneo que realizó un aterrizaje forzoso en una carretera junto al aeropuerto de Málaga, en el sur de la península ibérica.
El accidente del avión, un turbohélice CN-235 con 47 personas a bordo y procedente de Melilla (ciudad española del norte de Africa), ocurrió a las 08.17 GMT a sólo unos metros de las pistas de aterrizaje del aeropuerto Pablo Ruiz Picasso.
El piloto alertó de un fallo en el motor izquierdo minutos antes de que se produjera el accidente, por lo que solicitó un aterrizaje de urgencia y pidió a la torre que alertara a los bomberos.
Los bomberos del Ayuntamiento llegaron al lugar del siniestro siete minutos después con una UVI móvil, mientras que el resto de ambulancias lo hicieron media hora después del accidente, señaló el delegado del Gobierno, José Torres Hurtado.
Algunos pasajeros, con heridas en el rostro, criticaron ante las cámaras de televisión que esperaron "más de media hora sin que nadie apareciera, ni siquiera para auxiliar a los heridos" y que el piloto no les comunicó nada por megafonía.
Varios pasajeros informaron de que el avión voló "cuatro minutos" con el motor izquierdo parado.
El aparato invadió dos carriles de la carretera nacional 340, una vía que pasa por numerosas localidades turísticas de la Costa del Sol, pero "no se llevó por delante ningún coche", explicó a EFE un pasajero.
El avión quedó quebrado por la mitad sobre la calzada con el fuselaje abierto, mientras el morro invadió totalmente uno de los carriles de la vía en sentido Málaga, cuyo aeropuerto es el que soporta el mayor tráfico aéreo del sur de España.
En el accidente fallecieron dos pasajeros españoles, Emilio Martínez Plaza y Mohamed Mohamed Uassani, residentes en Melilla, el francés Hervé Troadec y el piloto, Mariano Hernández Ruano.
Trece de los 27 heridos fueron dados de alta en los hospitales donde fueron ingresados.
El avión, con capacidad para 44 pasajeros cubierta al completo en este vuelo, pasó anoche su última inspección, en la que se engrasó su tren de aterrizaje, y estaba al día de las revisiones semanal, diaria y prevuelo, según la compañía aérea.
La nave, fabricada el 24 de octubre de 1990, tenía 14.577 horas de vuelo.
Construcciones Aeronáuticas (CASA), fabricante del avión siniestrado, envió a un grupo de técnicos desde Madrid al lugar del accidente.
Los cinco aviones CN-235 de Binter Mediterráneo (comprada por Air Nostrum a Iberia en junio pasado) iban a ser sustituidos por Fokker 50 tras las quejas del Gobierno y de los vecinos de Melilla por sus numerosas averías en los últimos años.
Las quejas se multiplicaron en abril pasado después de que una aeronave de las mismas características efectuara una toma de tierra de emergencia en el aeropuerto de Málaga por una avería en los indicadores del tren de aterrizaje.
En aquella ocasión, el aparato tuvo que sobrevolar el mar durante más de media hora para agotar el combustible y reducir al mínimo los riesgos en el aterrizaje para los 18 pasajeros, entre los que se encontraba el jefe del Gobierno de Melilla, Juan José Imbroda.
Binter Mediterráneo es la única compañía que une Melilla con la península Ibérica.
Este y otros incidentes ocurridos en los últimos años, con varias suspensiones de vuelos por averías, llevaron a la Federación de Asociaciones de Vecinos de Melilla a poner en marcha una campaña para que no se utilizaran los aviones de esta compañía.
Los pilotos consideran los CN-235 "muy seguros", pero han reconocido varias veces que son "incómodos para los pasajeros, ya que son una versión civil de un diseño militar".
La versión militar de esa misma aeronave sufrió este año tres accidentes en Turquía, país que había adquirido varias unidades para su Marina, en los que murieron un total de 41 personas.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, Nacion.com Fuente: agencias.