El alcohol es un arma de doble filo: beber demasiado causa problemas médicos, en tanto que beber moderadamente puede resultar beneficioso para la salud. Entonces, ¿dónde está el justo equilibrio?
La respuesta parece depender de si el bebedor corre el riesgo de contraer una enfermedad cardíaca, un problema de diabetes o ciertos tipos de cáncer.
El consenso es que no es bueno beber cinco o seis tragos a la vez y que, en cambio, una o dos copas diarias de licor pueden resultar bastante beneficiosas para su salud.
Esos son los resultados de un análisis de los Institutos Nacionales de Salud en Estados Unidos que procura aclarar la información compilada hasta ahora acerca de los efectos del alcohol.
En general, el informe concluye que los potenciales beneficios del alcohol y la cantidad que puede consumir un paciente, sin agravar sus problemas de salud, deben determinarse en cada paciente teniendo en cuenta su edad, su sexo y, sobre todo, su historia médica.
La “dosis” recomendada
Según indica el estudio, los hombres pueden consumir dos tragos diarios y las mujeres uno sin ocasionar graves trastornos de salud a largo plazo.
El hombre no debe, empero, excederse de cuatro tragos en un día cualquiera, y la mujer no debe pasar de tres.
Desglosadas por tipo de enfermedad, las principales conclusiones del estudio son las siguientes: en los casos de personas de 40 años o más, el consumo de uno a cuatro tragos diarios reduce de manera significativa el riesgo de enfermedades cardíacas, que son la principal causa de muerte en los Estados Unidos.
Pero el consumo de cinco tragos diarios o más aumenta marcadamente el riesgo de contraer dolencias cardíacas.
El consumo de pequeñas cantidades de alcohol varias veces a la semana, una copa o dos diarias o cada dos o tres días, parece ser la forma más idónea de beber si se quiere proteger al máximo el corazón del paciente.
Al parecer, esa cantidad de licor consumida con cierta frecuencia ayuda a incrementar el llamado colesterol bueno y sirve de sustancia anticoagulante.
Las mujeres que corren el riesgo de contraer cáncer del seno debido a antecedentes familiares y las que ingieren estrógeno después de la menopausia, deben sopesar mucho los eventuales beneficios cardíacos del alcohol con el peligro de contraer ese tipo de carcinoma en su organismo.
Uno o dos tragos diarios varios días a la semana parecen reducir el riesgo de la diabetes adulta o Tipo 2, una dolencia que ha alcanzado proporciones epidémicas en el mundo.
Otra bebida sobre la cual hay un nuevo estudio es el té. Quienes acostumbran tomar té verde o negro son menos proclives a padecer hipertensión arterial que quienes no beben estas infusiones, según un estudio de Taiwán publicado este lunes.
El riesgo de hipertensión arterial disminuye mientras más té verde o negro se tome de manera regular, dijeron investigadores de la Universidad Nacional de Cheng Kung enTaiwán.
Algunas variedades de té contienen hasta 4.000 compuestos químicos, entre ellos flavonoides, que ayudan a proteger de los ataques cardíacos, los accidentes cerebrovasculares y la insuficiencia renal, expresó el autor del estudio Yi-Ching Yang en su estudio publicado en The Archives of Internal Medicine .