Una vez más el adagio popular que reza "cuando el río suena, piedras trae" pareciera cumplirse con la vinculación de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) en un supuesto caso de espionaje telefónico. Ya en junio de 1995, cuando el periodista Juan Carlos Flores denunció un caso similar, el Gobierno había negado el hecho.
En ese momento, Flores, quien dirigía el programa Vistazo a la prensa, en Radio Monumental, atribuyó a efectivos de la DIS el monitoreo de conversaciones privadas desde las centrales telefónicas del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE). Según Flores, él se basó en datos aportados por fuentes sindicales anónimas del ICE y un exfuncionario de la DIS.
A raíz de la denuncia, el vicepresidente y ministro de la Presidencia, Rodrigo Oreamuno, así como el ministro de Seguridad, Juan Diego Castro, desmintieron la posiblidad del espionaje. Oreamuno señaló en aquella oportunidad: "Sería incapaz de permitir que se llevara a cabo algún acto que, de alguna manera, implique una intromisión en la vida particular de los ciudadanos".
También, por medio de él, el director de la DIS, Mario Soto Baltodano, descartó cualquier operación en ese sentido pues dijo incluso que carecían del equipo necesario para efectuar las intervenciones telefónicas.
Ayer, el Vicepresidente recordó el caso y sostuvo que luego de que se interpuso un recurso de amparo contra Soto por lo que se le atribuía, la Sala Constitucional lo declaró sin lugar. No obstante, aseguró que, por tratarse una vez más de una denuncia similar, el Gobierno dispuso ahora llevar a cabo unas pesquisas para aclarar la participación de Mario Soto en los hechos con que se relaciona a la DIS.