Jorge casi nunca sonríe: es un hombre triste. En su hogar, las llamas de lo que alguna vez fue amor hoy le queman los pies y él quiere irse. Esta no es una escena graciosa ni mucho menos ficticia. En Costa Rica, hay varones que son víctimas del maltrato por parte de sus compañeras, quienes los lastiman psicológicamente y, en algunos casos, hasta a nivel físico.
Comportamientos hostiles, burlas constantes sobre su masculinidad, conductas agresivas o intimidantes, y hasta chantaje emocional por medio de los hijos para obtener beneficios económicos...
Esos son parte de las maniobras que aplican algunas mujeres contra sus compañeros.
Incluso, hay hombres que se quejan de que sus parejas utilizan las relaciones sexuales como "favor a cambio de algo". Otros se pronuncian contra lo que catalogan como una obsesión celosa de parte de ellas, quienes les exigen un estricto control del tiempo, del dinero, de las amistades y... ¡hasta de los pensamientos! Así resumen parte del panorama los psicólogos Gerardo López y Percy Castro, de la Universidad de Costa Rica.
Violencia oculta
Parael primero , es un mito creer que las mujeres no son capaces de realizar agresiones físicas o psicológicas contra sus parejas masculinas. "Una mujer, como ser humano que es, también es capaz de emitir conductas violentas. Creer o suponer lo contrario, de forma consciente o inconsciente, sería, por tanto, deshumanizarla y otorgarle atributos diferentes a los propios de nuestra especie, y en el fondo denigrarla", dijo.
Según agrega, es importante que las personas más allá de la polémica sean conscientes del problema que significa cuando los hombres son víctimas de agresión y como consecuencia sufren de depresión, tristeza y hasta pueden albergar deseos de suicidarse; al igual que le ocurre a las mujeres.
"A los hombres se nos ha enseñado a justificar las conductas extrañas de las ellas diciendo que no son más que cosas de mujeres y esto no debe seguirse viendo así. Muchos de estos comportamientos son agresivos y nocivos para padres y esposos y, como tales, atentan contra las buenas relaciones de la familia y contra la calidad de vida de los varones".
Por su parte, y ya desde el ámbito legal, la abogada Norma Vargas, especialista en derecho de familia, se manifiesta igualmente preocupada. "Hay un claro estigma en las cortes nacionales contra los hombres. Toda la maquinaria está en contra de ellos, en muchos casos... no hay defensa: primero se dispara y luego se pregunta".
Desprotección legal
Además opina que el actual Código de Familia , deja desprotegidos a los hombres en varios aspectos. Mencionó entre estos: pensiones alimenticias, y situaciones de violencia doméstica en su contra.
Ante este parecer, la ministra de la Condición de la Mujer, Esmeralda Britton se sacude diciendo que La Ley de Protección a la Violencia Familiar es precisamente ésto, una legislación que protege por igual a todos los miembros de una familia y que por tanto no es discriminatoria.
"No podemos descontextualizarnos, en el mundo entero el porcentaje de mujeres agredidas es muy superior al de hombres agredidos y por esto, el Estado ha actuado en consecuencia. Pero no se puede hablar de que el Estado ha desamparado a los varones, puesto que para ellos existen, entre otros el Instituto de Masculinidad y el Plan Nacional contra la violencia (Planovi)".
De igual forma, Gabriela Zúñiga del Centro Feminista de Información y Acción (Cefemina), hace énfasis en que al hablar sobre violencia doméstica hay que analizar la realidad que estamos viviendo. "No podemos ni debemos hablar de iguales si quienes se están muriendo son las mujeres, no los hombres. Sabemos que también hay hombres que sufren agresiones, pero la experiencia nos indica que hay más agresores que agredidos".
En palabras de la abogada: "el problema de la violencia o agresión contra hombres no es un asunto propiamente de la ley que sí tiene sus bemoles sino de su aplicación. En Costa Rica debe procurarse más apertura con los implicados y dar opción a que éstos, hombres o mujeres puedan expresar sus razones antes de dictar medidas cautelares".
En busca de soluciones
Aunque las causas son múltiples y dispares, las soluciones articuladas contra la violencia en contra de los hombres aunque incipientes existen, y se está pidiendo espacio en las discusiones nacionales así como también en las internacionales.
Así, por ejemplo, en Costa Rica el Instituto de la Masculinidad y el Plan Nacional contra la violencia (Planovi) velan por el bienestar de los varones y ofrecen consulta.
Recientemente, también se ha ido consolidando la Asociación de Padres de Familia Separados de Costa Rica (APFSCR).
En estos momentos, existen dos demandas contra el Estado costarricense ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en las que la APFSCR exige un replanteamiento del tema de violencia doméstica en Costa Rica. Adem¥ás se redactó un proyecto de ley, que será presentado próximamente en la Asamblea Legislativa, mediante el cual se pretende reformular las leyes en esta materia para que sean realmente equitativas, según el criterio de la Asociación.
"Nosotros no tenemos nada en contra de las mujeres. No es eso, es que consideramos que por décadas el Estado y los medios de comunicación en Costa Rica han estado alimentando algunos estereotipos dañinos para la familia costarricense. Por ejemplo: que las mujeres son incapaces de cometer agresión emocional, psicológica, física y patrimonial, y que si lo hacen es por defensa propia; o que la única función de los padres de familia es la de ser proveedores. Queremos y necesitamos que eso cambie", afirma Emanuel Abarca, presidente de esa asociación.
Y agrega: "La violencia trae más violencia. Queremos evitar que se separe a los padres de sus hijos y de su patrimonio y que éstos se conviertan en potenciales agresores por la desesperación de perderlo todo. Queremos soluciones y las estamos buscando, por ello invitamos a todos a participar de esta lucha", concluyó Abarca, reconocido como el defensor de los hombres desde la fundación de la APFSCR, en el 2001.