
LIMA (AFP) - El anuncio del presidente Alan García de bombardear las pozas de maceración de cocaína en la selva peruana generó escepticismo entre analistas, que lo consideran como algo irrealizable y que se trató más bien de impresionar a Estados Unidos sobre el compromiso del Perú para luchar contra el narcotráfico.
El presidente peruano sorprendió el lunes con una propuesta para que aviones Cessna A-37 "bombardeen y ametrallen pozas de maceración", en momentos en que el gobierno forcejea con los cocaleros, que quieren que se mantenga una suspensión de la erradicación de la hoja, pactada hace dos semanas con el ministro de Agricultura.
Crítico acérrimo de la política antidrogas del gobierno, el ex ministro del Interior Fernando Rospigliosi considera que "el presidente ha dicho cosas completamente descabelladas".
Para Rospigliosi la idea de bombardear las pozas de maceración (pequeños pozos donde la coca comienza su proceso para convertirse en cocaína) es irrealizable por muchos motivos, empezando porque los A-37 mencionados por García además de ser inadecuados para esa función "los tiene la Fuerza Aérea, que está prohibida de intervenir en la lucha antidrogas".
Pero también menciona el ex ministro que "es imposible bombardear las pozas de maceración porque no se ven por estar debajo de los árboles y además en esas pozas trabajan niños y campesinos contratados por los narcotraficantes, y bombardearlos sería una crueldad".
Por esas razones, considera que "García no tiene idea de qué es un A-37 ni qué es una poza de maceración".
Por su parte el experto en narcotráfico Jaime Antezana consideró peligrosa la propuesta por el riesgo que implica para la vida humana.
"Aunque el presidente ha actuado con firmeza ante el narcotráfico, su propuesta podría tener un importante costo en vidas" teniendo en cuenta que las pozas de maceración con frecuencia son instaladas cerca de los cultivos.
El experto en desarrollo rural y narcotráfico Hugo Cabieses estimó el lunes que el presidente con su reciente postura "está haciendo buena" letra para su próxima reunión con el presidente norteamericano George W. Bush el 23 de abril en Washington, mostrando que Perú tiene una política antidrogas.
Cabieses sostuvo que el gobierno debería escuchar a los agricultores "y no hacer caso a los cantos de sirena que vienen de la embajada estadounidense".
Una fricción se ha producido en las últimas semanas entre los poderosos sindicatos cocaleros y el gobierno.
Luego de un paro en la central región de Tocache a comienzo de marzo, el gobierno -representado por el ministro de Agricultura, Juan José Salazar- aceptó una suspensión temporal de la erradicación de los cultivos ilegales de coca.
Este domingo García anunció que se reanudaría la erradicación manual de los cocales, y a la vez los cocaleros amenazaron con nuevas protestas si esto se produce.
Perú produce unas 105.000 toneladas de hoja de coca, de las cuales unas 8.000 o 9.O00 son legales y el resto (más del 93%) va al narcotráfico, según expertos.
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